Patricia Aburto Muñoz sale a trabajar todos los días como desde hace años, pero ahora lo hace con un sentimiento de preocupación: no sabe si al volver sus hijas estarán bien.

La mujer habita una pequeña comunidad cercana a la carretera que conduce a Coapexpan, en el municipio de Tlalnelhuayocan, donde hace dos meses un socavón amenaza con devorar las casas de ella y otros vecinos.

Incluso dos de las viviendas ya están al borde del colapso en el hoyanco que, de acuerdo con los habitantes, ya mide unos ocho metros de diámetro por ocho de profundidad.

"Pedimos que nos echen la mano, que nos apoyen, estamos aquí cerca de este hoyo y estamos en peligro", suplica la mujer, quien teme por la vida de sus hijas cada vez que deja el hogar para buscar sustento.

 

 

Angustiada por su familia, ella teme perder también su patrimonio pues las lluvias de las últimas semanas han ido agrandando el socavón y por las noches hacen todo menos dormir tranquilas.

 

“Siempre mi preocupación es que en lugar de dormir nos levantamos a ver cómo estamos y estamos bien preocupados también por los vecinos”, dice.

 

En el lugar, donde habitan unas 35 personas, no hay paz desde hace dos meses que se abrió el hoyo que día a día se hace más grande. Sin embargo, el gobierno municipal del priísta, David Ángeles Aguirre, declaró a medios de comunicación que “no tiene dinero” para realizar una reparación en la zona.

Este medio buscó una entrevista con el munícipe, sin embargo, Ángeles Aguirre optó por no dar una declaración. No obstante, previamente solicitó la ayuda del Gobierno del Estado, afirmando que a unos meses de concluir su cargo ya no tiene presupuesto para remediar el problema.

Mientras tanto, los lugareños advierten que el socavón podría generar una tragedia en plena temporada de lluvias y con el inicio de los frentes fríos.

 

“Estamos pidiendo con mucha necesidad, que ya no continúe, no queremos perder nuestra casa, no tenemos a donde irnos a vivir. Nos vienen a ver -las autoridades- y según que sí va a haber respuesta, pero pues no, nomás no, no vemos claro”, dice Patricia, quien trabaja haciendo labores domésticas.

 

SOCAVÓN AFECTA A VARIAS FAMILIAS

Otro que tampoco ve claridad en la ayuda que constantemente han estado solicitando es Eugenio Ceballos Saldaña, un hombre de 78 años que a simple vista parece lleno de salud, pero que tiene diversos padecimientos que se suman a la preocupación por perder su vivienda, en la que habita desde hace 10 años.

 

 

“Todos los días vienen dos o tres a visitarnos, pero no hay nada claro”, dice mientras confirma también que no son un asentamiento irregular, sino que todas las casas cuentan con la debida documentación y pagan impuestos municipales para los servicios.

Eugenio levanta la vista y con una mano apunta hacia la hilera donde inician las viviendas: “a la mera esquina le llegó el derrumbe, no se puede no se ve nada -de apoyo-, hemos ido a municipio y no nos hacen caso”.

 

Narró que el socavón inició mucho antes de los daños que causara en diversos puntos de la entidad veracruzana el huracán Grace, el pasado mes de agosto, aunque ahora el problema es grave.

 

“Antes del huracán, estaba un árbol y ese se cayó y como se debilitó el suelo mire hasta donde viene. Cada que llueve se desbanca”, alerta.

 

Sabedores de que pueden perder su patrimonio, Eugenio revela que las autoridades locales ya les han señalado que es mejor migrar del sitio.

 

"El municipio me dice que me vaya, pero para dónde me voy.  No tengo fuerzas, me duele la cirugía y ya no puedo trabajar, antes teníamos animales y los vendíamos, pero ahorita ya no se puede, ahora pues tenemos unas gallinas, pero yo no quiero irme”, dice convencido.

 

SI SE VA UNA CASA, SE CAEN TODAS

En el lugar hay cinta que advierte del peligro de acercarse al hoyanco. Ahí está de pie a un costado Demetrio Aburto Muñoz quien con todos sus vecinos se cooperaron para tratar de contener el avance del socavón.

 

 

Trabajó a marchas forzadas con sus vecinos varones mientras las mujeres les llevaban agua y comida, pero las lluvias de las últimas semanas no dan esperanza de que se pueda frenar el avance del problema.

 

“Necesitamos el apoyo del municipio de San Andrés Tlalnelhuayocan, del presidente, o de Xalapa (del gobierno del Estado), alguien que nos apoye porque la verdad sí se necesita, esas casas ya están tocando el borde”, advierte.

 

Aburto Muñoz dijo que el temor más grande es que si una casa cae en el hoyanco que estima de 8 metros de profundidad por 8 de diámetro “se van a ir todas”.

Cuenta que en el lugar hay niños pequeños y personas delicadas de salud que ya no duermen pensando qué ocurrirá. Indicó que el problema se debe a escurrimientos de agua de la carretera que deben ser solucionados de inmediato.

 

“El agua de la carretera se nos viene para acá, hay forma de sacar esa agua y ya no siga afectando, poner un muro de contención, cuando llueve demasiado se ve terrible eso y la verdad sí da miedo”.

 

Demetrio lanzó un ultimátum a las autoridades para que cuando menos vayan a revisar el socavón y den un diagnóstico correcto de una vez por todas, en lugar de solo prometerles atención.

“Pedimos que nos atiendan y se vengan a ver. Somos muchas familias, las autoridades no nos han dicho nada, hacen papeles, estudios, que iba a venir Protección Civil de Xalapa, pero no hemos visto nada.

 

“Nosotros queremos que nos digan ‘se va a hacer esto’ o que digan qué no se puede hacer. Con estos aguaceros se están debilitando las casas por más asentadas que estén. Pedimos a las autoridades que nos ayuden”, suplica.