En los últimos años las marchas feministas cobraron auge en todo el mundo en la historia contemporánea del mundo. En México, las convocatorias piden requisitos como vestir color negro, morado o verde o acudir acompañada, pero la petición de que no asistan varones es un punto que ha generado polémica y hasta desacuerdos.


La vocera de la colectiva feminista veracruzana Brujas del Mar, Arussi Unda, fue catalogada en 2020 como una de las personas más influyentes del mundo por la revista Times, lo que da un reflejo de la fuerza con la que el feminismo creció y se visibilizó en la sociedad mexicana en los últimos tres años.

Desde los tendederos en escuelas e instituciones, para denunciar actos de machismo, violencia y acoso; las marchas por el Día de la Mujer el 8 de marzo; el Hoy Nadie Se Mueve en el 9 de marzo, como un acto de protesta para demostrar al mundo lo que sería del mundo si faltaran las mujeres; la exigencia de abortos libres, seguros y gratuitos en el 28 de septiembre o las marchas para exigir justicia por feminicidios, como el de Monserrat Bendimes, asesinada en Veracruz tras recibir golpiza de su novio.

La petición de que hombres no acompañen en estas movilizaciones es parte de una ideología separatista propia del feminismo. Una teoría indica que es parte del feminismo radical, y por otro lado Kalinda Marín, en un artículo publicado en 2019 explica que el separatismo es parte de cualquier feminismo, solo que en distintos grados.

 

“Una mujer harta llega un momento en el que se separa de instituciones patriarcales o de relaciones inútiles, paralizantes o tóxicas, y las deja atrás (…) El separatismo ya está presente de un modo u otro en nuestra sociedad desde al menos el siglo XIX (…) desde el divorcio hasta las comunidades separatistas lesbianas exclusivas, desde los refugios para mujeres maltratadas hasta los bares para mujeres, desde más guarderías hasta los estudios de la mujer; lugares de ocio y viajes organizados por y para mujeres

El separatismo surge entonces como una respuesta a la dominación de los varones en espacios y círculos. La feminista chilena Doménica Franke explica que en círculos o grupos ‘de confianza’ existen violentadores de mujeres cerca y son cubiertos, o los varones minimizan las problemáticas de las mujeres por no haberse enfrentado nunca a ellas, por lo que es mejor crear espacios seguros para todas, conformados por solamente mujeres.

 

En el caso específico de las marchas, las exigencias como no ser violentadas por el hecho de ser mujeres, dejar de ser minimizadas, pedir mejores condiciones de vida, poder expresarse y decidir sobre el cuerpo, son parte de las problemáticas de las mujeres; y varones, aunque apoyen y estén a favor de las exigencias, nunca podrán ser parte del sentir, pues no son mujeres.

 

Además, el hecho de crear intervenciones separatistas, es también una forma de protesta y evidenciar un malestar.

¿Por qué molesta que hombres no puedan participar en marchas o círculos feministas? “Los varones son conscientes de que están perdiendo el control sobre las mujeres”, explica Kalinda Marín.

 

De manera general, la feminista opina que el temor por dejar de liderar, controlar o figurar en la vida de mujeres es el principal rechazo de hombres por los actos separatistas, y de parte de mujeres por el miedo al rechazo social de aceptar y adoptar prácticas ‘radicales’, que no responden a lo socialmente ‘correcto’.

 

En entrevista, de parte de Morras Organizadas Xalapa, colectivo feminista creado en la capital de Veracruz, opinan que el separatismo se crea ante la violencia constante. Los espacios separatistas crean ambientes seguros donde las mujeres pueden desenvolver sus habilidades y adquirir conocimientos, aseguran.

“las marchas son un lugar de catarsis donde muchos sentimientos se cruzan, donde las mujeres gritan y se liberan, se unen y se apapachan con sororidad. Los hombres no son permitidos porque el aliado de una, es el agresor de otra; cualquier hombre acabaría con el aura de tranquilidad y paz.”, explica integrante anónima del colectivo.



“No le puedes pedir a mujeres violadas que encontraron un espacio seguro en el feminismo, que compartan espacios de lucha con hombres, y menos con aquellos que no entienden y nunca vivirán en la piel su sentir.”

Como parte de este separatismo, se ha pedido a medios de comunicación que envíen a mujeres reporteras o fotógrafas a cubrir las marchas, lo cual no ha sido respetado siempre.

Sobre lo anterior, la periodista María Fernanda Ruíz escribió para Pie de Página en 2019: “Si el gremio periodístico acepta las reglas de cobertura de otros espacios, ¿por qué les cuesta tanto aceptar las del movimiento feminista?”

 

Veracruz ocupó el tercer lugar en feminicidios, contando los primeros cinco meses del 2021, según cifras  el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).



Desde Xalapa, Morras Organizadas opinan que es una falta de respeto que medios manden a hombres a cubrir marchas feministas. “un reportero no empatizará de igual forma que lo haría una reportera, por más que un hombre tenga conocimiento y comprenda el daño que hace el patriarcado, a él no le atraviesan situaciones como la violencia simbólica y física que vivimos todas día a día solo por el hecho de ser mujeres.”

 

Para el colectivo, los medios no deberían tener problema en asignar a mujeres a cubrir estos eventos, pues también reciben una nómina y son contratadas para trabajar por igual.

“Deseo que con este movimiento las mujeres nos eliminemos ese miedo a nombrar nuestra experiencia común, que nos demos cuenta de que nos están prohibiendo hacer política entre nosotras. Porque la política de las mujeres, hecha por mujeres, y para las mujeres, sin interferencias del varón, es la política que va a destruir al patriarcado.” Escribe Kalinda Marín.