La inflación en México cerrará el año en un nivel de 6.2 por ciento desde un 5.7 por ciento, según el pronóstico del Banco de México (Banxico).

Así, se ubicará en su nivel más alto desde diciembre de 2017, cuando tuvo un nivel de 6.77 por ciento, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El Banco Central tiene como mandato mantener la inflación baja y estable y su rango objetivo es de 3 por ciento +/- un punto porcentual. Sin embargo, en la primera mitad de septiembre, el índice ya sumó 13 quincenas consecutivas por encima del rango objetivo al acelerar a 5.87 por ciento.

La inflación se vio presionada ante el incremento en los precios de los alimentos y de los energéticos,

Pronósticos se revisan al alza

“Los pronósticos de inflación general y subyacente se revisaron al alza en relación con las publicadas previamente. Considerando las características de los choques que las han afectado, los mayores aumentos corresponden a los pronósticos de corto plazo”, indicó la entidad financiera en su comunicado de política monetaria.

Para la inflación subyacente ajustó su pronóstico de 5.0 por ciento a 5.3 por ciento.

“Si bien se prevé que los choques que han incidido en la inflación sean transitorios, por la diversidad, magnitud y el extendido horizonte en el que la han afectado, pueden implicar riesgos para la formación de precios y las expectativas de inflación”, apuntó en su comunicado.

Agregó que para evitar dichos riesgos se consideró necesario reforzar la postura monetaria, ajustándola a la trayectoria que se requiere para que la inflación converja a su meta de 3 por ciento en el horizonte de pronóstico

Asimismo, señaló que el balance de riesgos para la inflación es al alza, y entre ellos apuntó presiones inflacionarias externas, presiones en los costos, persistencia de la inflación subyacente y la depreciación del peso.

Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina de Goldman Sachs, indicó que Banxico sigue estimando que los choques inflacionarios son transitorios, pero dada la magnitud, intensidad y duración, consideró apropiado fortalecer aún más la postura monetaria para evitar un impacto negativo en los mecanismos de formación de precios y expectativas de inflación.

“En general, los próximos datos y la evolución del balance de riesgos sobre la inflación serán la guía de las futuras decisiones de la Junta de Gobierno y, en nuestra evaluación, una sorpresa inflacionaria favorable, aunque sea leve, puede ser suficiente para que Banxico deje la tasa de política sin cambios el 11 de noviembre”, detalló.

En tanto, los miembros de la Junta de Gobierno prevén que la medición anual de la inflación general y subyacente disminuya a partir de un año, logrando así que converja a la meta de 3 por ciento hacia finales del horizonte de pronóstico, según información del diario EL Financiero.