La pandemia por el virus SARS CoV-2 obligó a los Servicios de Salud de Veracruz (Sesver) a comprar  insumos y material médico para atender a los pacientes. Sin importar el giro de las empresas, adquirieron todo tipo de medicamento y equipo para los hospitales del Estado.

 Así lo revela la auditoria que practicó el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), a cargo de Delia González Cobos, que este jueves 30 de septiembre entregó el Informe de Resultados de la Cuenta Pública del 2020, en el que se calcula un daño patrimonial de mil 800 millones de pesos.

La ley de Adquisiciones, Arrendamientos, Administración y Enajenación de Bienes Muebles establece que los proveedores o licitantes cuya actividad mercantil o de negocios, de conformidad con su objeto social registrado y autorizado, no corresponda o no tenga relación con los bienes o servicios solicitados por el Ente Público, no pueden brindar sus servicios.

Sesver contrató a empresas y personas morales dedicadas a la venta de medicamento y alimento veterinario, papelerías, mantenimiento de equipo de cómputo, venta de insumos, bienes informáticos, consultoría y limpieza de muebles, para adquirir guantes, batas, cubrebocas, trajes de quirófano y googles médicos, así como medicamento, según el informe del Orfis.

La empresa Sopricom Comercializadora y Servicios S. A. de C.V se constituyó en el año 2010. La Constancia emitida por el SAT indica como actividades económicas del proveedor: comercio al por mayor de mobiliario, equipo e instrumental médico y de laboratorio; comercio al por mayor de productos farmacéuticos; otras construcciones de ingeniería civil u obra pesada, y comercio al por mayor de medicamentos veterinarios y alimentos para animales.

Es decir, la empresa que representa Edgar Hernández Hernández puede lograr un contrato para dotar de instrumental médico para la Secretaría de Salud, así como otro más de la Secretaría de Infraestructura para la realización de una obra pública; y puede vender alimento a la SSP para la unidad canina de la dependencia estatal.

De acuerdo con la observación LP-069/2020/002, la empresa entregó a la SSA pijamas quirúrgicas y gorros de tela para personal médico, como parte de la adquisición de productos químicos y farmacéuticos. Además, se observaron otros 24 contratos en esa misma condición. 

La dependencia estatal justificó su actuar al recordar que como parte de la pandemia la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) validó que podía contratar y adquirir todo tipo de bienes, arrendamientos y prestación de servicios a nivel nacional o internacional.

La autorización incluía la compra de equipo médico, agentes de diagnóstico, material quirúrgico y de curación y productos higiénicos, así como todo tipo de mercancías y objetos que resulten necesarios para hacer frente a la emergencia sanitaria, sin necesidad de llevar a cabo el procedimiento de licitación pública o simplificada, mediante el procedimiento de adjudicación directa.

Se argumentó que, ante la inminente necesidad de contar con los bienes y servicios, que permitieran abastecer y garantizar el correcto funcionamiento de las unidades hospitalarias y los Centros de Atención Médica Expandida (CAME), habilitados para la recepción de pacientes con enfermedad generada por el virus SARS CoV-2 se hicieron esos contratos.

  

En 2019 la empresa fue señalada de vender a sobrecosto al DIF

La empresa, que forma parte del padrón de proveedores de la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN) número 16927, ya había estado en el ojo del huracán. 

 

En el año 2019 la empresa fue señalada de vender a sobreprecio aparatos al Sistema Integral para la Familia (DIF). El contrato fue de 15 millones 217 mil 592 pesos, para la adquisición de apoyos funcionales como sillas de rueda, bastones; dicho contrato fue fechado del 9 de agosto de 2019 al 31 de diciembre de 2019. 

Algunos de los representantes de las empresas que compitieron en la licitación, se quejaron de los altos costo de Sopricom.