“Yo pensé que así vivía todo el mundo, después me di cuenta que no”, dice Ana. A los 40 años fue diagnosticada con ansiedad generalizada, pero las primeras crisis comenzaron cuando tenía 19.


Los síntomas que recuerda eran desmayos constantes, taquicardias, zumbidos en los oídos, sudoración excesiva en las manos y el presentimiento de que algo le iba a pasar a ella o su familia, siempre estaban presentes.


La ansiedad causaba que no tuviera una vida como la cualquier otra persona. En algunas ocasiones llegó a tener repercusión en su vida social y laboral.


“Desde los 19 años he estado en distintas terapias de muchos tipos, sin embargo, en ninguna terapia me habían diagnosticado o me habían dicho algo, si quiera, del Trastorno de Ansiedad Generalizada, nadie en ningún lado”, aseguró.


Ana forma parte del 14.3 por ciento de los ciudadanos en México que padecen Trastornos de Ansiedad Generalizada (TAG), según el Sistema Nacional de Salud de México.


La poca información que antes se tenía sobre las enfermedades mentales, hizo que su padecimiento fuera difícil de diagnosticar.


Tuvieron que pasar 21 años para que le diagnosticaran TAG a causa de una colitis nerviosa que la llevó al gastroenterólogo. Él le dijo que su padecimiento derivaba de un problema de ansiedad, por lo que la canalizó con un psiquiatra.


“Hay un prejuicio, como una mala información social, digamos, se piensa que tener ansiedad es lo mismo que tener el Trastorno de Ansiedad Generalizada y no, no es lo mismo. Entonces, haz de cuenta, tú puedes tener periodos de mucho estrés y de repente tener ansiedad. Tener así como taquicardia, pero luego se te quita, pasa el periodo de estrés y sigues con tu vida normal, pero el TAG es una cuestión de química cerebral, tu cerebro no produce de manera normal los niveles de serotonina”, explicó Ana.


La psicóloga Lorena Redondo, explicó que cualquier persona puede padecer en algún momento de su vida ansiedad, derivado de alguna situación que los afecte.


Por el contrario, las que sufren de ansiedad generalizada viven constantemente con este padecimiento.


“Todo el tiempo estás pensando que hay alerta. O sea todo el tiempo es: va a pasar algo, va a temblar, se puede incendiar la casa, cosas así (…) es como si estuvieras todo el tiempo en una película se suspenso o de terror”, dijo Ana.


Prejuicios y estigmas son más en mujeres

Ana lleva ocho años con un tratamiento psiquiátrico que le permitió sobrellevar las crisis de ansiedad constante que padecía.


Durante los 29 años que tiene padeciendo ansiedad generalizada, tuvo que enfrentarse a muchos prejuicios y estigmas por la poca información que la gente tiene de las enfermedades mentales.


“Donde cuesta mucho es en el ámbito laboral, porque se ve como una debilidad, se ve como exageración. Como hay tan poca información, entonces te tachan de loca”, comentó.


Al igual que en el ámbito social es difícil que la gente entienda por lo que pasa una persona con ansiedad generalizada, aseguró.


Lorena Redondo Delgado,  señala que la ansiedad en las mujeres puede tener más afectación, debido al rol de género, en las exigencias y expectativas que la sociedad tiene de ellas.


“La mujer se espera de ella que nunca se altere, que siempre esté de buenas, que siempre sea cariñosa, que esté servicial. Entonces una mujer que padece el problema de ansiedad puede ser criticado como neurótica y también le pasa a los hombres, solo que lo viven ante otras situaciones y exigencias que tienen”, agregó Lorena Redondo.


Pandemia aumenta casos de ansiedad

La pandemia de la covid-19 elevó el porcentaje de personas diagnosticadas con ansiedad, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).


Antes de la crisis sanitaria  15 por ciento de la población en México padecía ansiedad, esta proporción se elevó al 50 por ciento un año después.


“Ha habido aumento en los niveles de ansiedad, el confinamiento y todo lo que esto (la pandemia) ha generado en nuestras vidas como los problemas económicos, laborales, la dificultad de tener actividades colectivas”, dijo Lorena Redondo.


Para el caso de Ana, con la llegada de la covid-19 hizo más difícil controlar su ansiedad, el principal problema al que se enfrentó fue al miedo de que se llegara enfermar


Una de las cosas que la ayudaron a sobrellevar la situación fue formar un grupo de ayuda con más mujeres que padecen ansiedad y depresión.


“Nos ayudó muchísimo el grupo a sobrellevar la pandemia, a poder estar mejor, a compartir cómo nos sentimos, cómo nos trata el mundo, lo que nos preocupa, todo eso”, agregó.


¿Cómo ha sobrellevado la ansiedad?

“He aprendido a vivir con ello, he aprendido a poner límites. Por ejemplo, en lo laboral tengo que estar poniendo límites, porque sí, el estrés, largos periodos de estrés te acercan más a que se detone la ansiedad. Entonces necesito cuidar mucho a no acercarme al estrés”, dijo.


Ana espera que las personas se informen más sobre las enfermedades de salud mental, para formar empatía con aquellas que padecen de ansiedad, depresión, esquizofrenia o cualquier otra enfermedad mental.