No es algo nuevo que el uso de las Tecnologías de Información y la Comunicación (TIC’s) revolucionen sectores tradicionalmente presenciales y que brinden nuevas posibilidades a los consumidores; lo hemos visto en servicios como la banca, por ejemplo. Por supuesto, la educación no iba a ser ajena a estos avances que los procesos de modernización y digitalización ha impulsado.

Por un lado, ha aumentado la oferta formativa a la que podemos acceder online, que incluye desde un mayor número de cursos de materias habituales (como los idiomas), hasta formación universitaria de alto nivel en la que participan centros punteros, como Harvard o Stanford, por citar algunos. Por otro lado, los centros están adaptando su metodología para hacer la educación más accesible y cómoda, aprovechando también que las nuevas redes y los dispositivos actuales permiten un mejor y más rápido intercambio de datos.

Al respecto, se están realizando nuevos planteamientos para que el aprovechamiento educativo y la motivación de aprender sean máximos, especialmente para los alumnos más jóvenes. Para ello, la metodología empleada debe ser atractiva y sencilla, por lo cual algunos expertos afirmaron que este tipo de educación tiene que ser tan sencillo como el consumo de Netflix, es decir, que se tengan en cuenta los gustos de los estudiantes y la forma en la que están acostumbrados a utilizar la tecnología. Es evidente que no son pocos los retos a los que se enfrenta la educación a distancia, incluso con respecto al reconocimiento de la educación como actividad esencial, por lo que es posible que la escuela tenga que tomar nota de algunos aspectos de la formación privada online de cara a hacer su formato más simple y entretenido, en aras de un mayor aprovechamiento por parte de los más jóvenes.

Esta versión privada de la formación tiene en ocasiones que ver con aspectos ligados al ocio, como gente que quiere aprender nuevas materias por placer, pero también pueden ser de perfeccionamiento de lo que los estudiantes ya conocen (idiomas, por ejemplo), o puede estar ligado al trabajo y relacionado con la actividad profesional, como los másteres o cursos de especialización o ampliación de conocimientos.

 

 

La diversidad temática de la formación online está superando lo que se podría llegar a imaginar. Un buen ejemplo de ello son los deportes, un campo que a muchos les resulta difícil visualizar en un formato que no sea presencial. Sin embargo, ya son diversas las iniciativas, muchas de ellas con presencia de deportistas que han estado en la élite, que se ofrecen para explicar en transmisiones audiovisuales aspectos de esta temática. En este sentido, también existe el caso de profesionales que aprendieron con este método, triunfaron en su disciplina y luego se han dedicado a la enseñanza de dicha materia, como sería el caso de Felix Schneiders, jugador y profesor de poker. Y también relacionado con el deporte, pero concretamente con la transición de la competición al mundo laboral, grandes deportistas como Jaime Nava, ex capitán de la Selección Española de Rugby, o el ciclista español Perico Delgado se han enrolado en la iniciativa Neddux, un modelo de formación online para intentar dar este paso.

De una u otra forma, la educación online ha venido para quedarse, dadas las enormes posibilidades que ofrece, tanto en la flexibilidad de horarios como en la disminución de costes. Además de poder incorporar mucho contenido multimedia y poder acceder a una oferta internacional más y más inclusiva. La idea es avanzar en los formatos y disponer de la posibilidad de extraer ideas que ya funcionan en otros ámbitos, por lo que la educación obligatoria, que hoy se ha visto en la necesidad de adoptar esta modalidad, tendrá buenas posibilidades de quedarse con aquello que mejor resulta y facilitar la experiencia del alumno para que el tiempo sea más productivo y su uso sea óptimo.