Veracruz, Ver.- "Voy y abro su recámara y estaba boca abajo bañado en sangre", recuerda Amelia, quien con dificultad puede narrar el asesinato de su nieto Luis Felipe Vázquez López. 

La mujer de 84 años llora en el patio frontal de una casa de la colonia Las Amapolas II, del puerto de Veracruz; encorvada mientras sus ojos se llenan de lágrimas y la voz se le quiebra, cuenta que este domingo le celebrarían su cumpleaños 27.

 

 

Las carnes asadas con que sus familiares planeaban festejarlo el fin de semana cambiaron por un altar en donde la foto del joven, quien fue encontrado muerto el martes 12 de octubre, permanece rodeada de flores y una imagen de la virgen de Guadalupe.

 

 

"Mire ya en lo que se convirtió el convivio", dice Alma Delia, tía del joven, con la voz quebrada y el llanto brotándole.

 

De las paredes de la casa cuelgan las fotografías de graduación de Luis Felipe, a quien unas semanas antes la Universidad Veracruzana (UV) le entregó el documento de su título como licenciado en Pedagogía.

Nadie puede entrar en su habitación, pues policías ministeriales de la Fiscalía General del Estado (FGE) colocaron unos sellos de clausura en las puertas luego de que su asesino lo apuñaló hasta 36 veces, según trabajadores de la funeraria que trasladó su cuerpo a la morgue.

Aún era madrugada cuando su abuela lo encontró tirado boca abajo entre trapos ensangrentados. Amelia años se levantó cerca de las cinco y media de la mañana, como acostumbra a hacerlo todos los días.

 

 

La mujer de 84 años notó unas pisadas de color rojo en el piso, sin embargo, pensó que era pintura. Después fue a abrir la reja principal de la casa, pero se dio cuenta que estaba sin llave a pesar de que su nieto siempre le ponía candado.

Misael, el padre de Luis Felipe, quien vive a unas cuantas calles, llegó con prisas al domicilio sin saber qué pasaba. Entonces vio a su hijo ensangrentado y sin saber qué hacer, solo pudo llamar a su hermana.

Alma Delia, quien apenas pudo entenderlo, se comunicó inmediatamente al 911 para pedir una ambulancia con dirección a Las Amapolas II pues hasta entonces no tenían claro si Luis Felipe seguía vivo.

 

 

De acuerdo con las primeras investigaciones de los agentes ministeriales que acudieron al domicilio, Luis Felipe recibió varias puñaladas en el cuerpo alrededor de las tres de la mañana del martes 12 de octubre.

Trabajadores de la funeraria que se encargaron del levantamiento del cuerpo aseguraron a su padre que el joven recibió más de 30 heridas causadas por un arma punzocortante, entre ellas una tajada en el rostro, por lo cual preguntaron a los familiares si deseaban maquillarlo antes del funeral.

Sus familiares creen que intentó defenderse y parar el sangrado con ropa y trapos que quedaron tirados debajo de su cuerpo. 

 

LA NOCHE ANTERIOR

La noche del lunes 11 de octubre, horas antes del homicidioLuis Felipe llegó a su casa poco después de las ocho. Había pasado el día en el domicilio de una mujer de la tercera edad de quien se encargaba de cuidar desde hace unos meses.

 

 

El joven se dedicaba al cuidado de la mujer mientras esperaba que la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) le asignara una plaza como docente.

 

"Él ya era titulado y todo, él ya había metido papeles para su plaza, él ya iba a tenerla, pero pues estaba esperando mientras a dónde lo iban a mandar", narra su tía.

 

Después de que Luis Felipe llegó a casa, su padre, quien había cenado ese día con Amelia Martha se retiró a dormir a su domicilio, ubicado en un terreno cercano de la misma colonia, y puso candado a la reja.

- ¿Vas a comer? – le preguntó su abuela apenas llegó.

- Sí, luego como – respondió Luis Felipe.

El joven se encerró en su cuarto y más tarde salió para comer. Después, su abuela lo fue a ver para preguntarle si ya no comería, pues guardaría las cosas en el refrigerador, pero el joven le contestó que no.

Alrededor de las nueve y media de la noche, la mujer se fue a dormir. Durante las próximas horas no escuchó ruidos, ni siquiera de su perro que, asegura, siempre ladra cuando alguien desconocido llega.

 

SIN SOSPECHOSOS

"Mi nieto no tenía ningunos enemigos", afirma Amelia Martha. Ninguno de los familiares de Luis Felipe sospecha de alguna persona que tenga responsabilidad en su homicidio, delito por el que la FGE abrió una carpeta de investigación.

Según la familia, el joven no tenía una pareja sentimental y sus amigos eran pocos, algunos de la licenciatura que estudió en la UV.

 Hace poco denunció en la fiscalía un robo en la iglesia de Las Amapolas II, en la que daba clases de catecismo, pero su familia no cree que tenga relación con el delito. Por el contrario, creen que la noche anterior el joven esperaba a alguien, quizás un conocido.

 

"A lo mejor él estaba esperando a alguien y ella (Amelia Martha) como se encierra no se dio cuenta", comenta Alma Delia.

 

 

La creencia de la familia parte de que esa noche los perros no ladraron y de que la reja, de la cual solo tenían llave Luis Felipe, su abuela y su papá, estaba abierta. Por esa misma reja, el presunto asesino habría huido llevándose el celular y la lap top de Luis Felipe, mientras él se desangraba. 

 

"QUEREMOS JUSTICIA"

La familia de Luis Felipe Vázquez López exige que la FGE de seguimiento al caso y que las investigaciones lleguen hasta las últimas consecuencias para que su presunto homicidio no quede impune

 

"La forma en que lo mataron fue brutal, le tenía mucha muina o no sé por qué fue que lo mataron así, pero ya para hacerle todas esas puñaladas que le dieron.

 

Entonces nosotros pedimos y exigimos que se haga justicia, las autoridades que se pongan las pilas que quedan sin resolver y no queremos que este caso quede así, que no que impune, que caiga el culpable o los culpables, quienes hayan sido", consigna su tía.

 

 

La herida está fresca en los familiares de Luis Felipe, quienes lloran mientras lo recuerdan como un joven reservado, pero alegre, sin vicios y que le gustaba enseñarle de la fe católica a los niños a los que daba catecismo en la iglesia de la colonia.

El presunto asesinato de Luis Felipe ocurrió dentro de una ola de violencia en el estado de Veracruz, donde en el primer semestre del año se registraron 989 mil 245 llamadas al 911, principalmente para solicitar auxilios de seguridad.

De la cifra, publicada en los informes mensuales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el 49 por ciento se registraron por cuestiones de seguridad y el nueve por ciento por alertas médicas.

El asesinato de Luis Felipe consume de dolor a Martha Amelia, quien está convencida de que su nieto murió desangrándose en silencio para protegerla y evitar que su homicida también pudiera hacerle daño.