Cuando Karla acordó tener relaciones sexuales con su pareja, nunca se imaginó que sería víctima de violación.  

Era la primera vez que tenían intimidad, cuando terminaron el acto sexual se dio cuenta de que el condón estaba en el piso, su pareja se había quitado el preservativo sin que ella se diera cuenta.

Karla fue víctima de "stealthing", término en inglés que consiste en quitarse el preservativo sin consentimiento de la pareja, lo que en algunos países es considerado como agresión sexual.

 

"Me saqué de onda, pero no sabía que estaba mal, yo dije, no pues...o sea como que mi intuición me decía que estaba mal, pero no sé, cómo que no tenía tanta información para saber que lo que había hecho estaba mal", contó.

La primera reacción que tuvo fue confusión para después pasar a los reclamos, con sus anteriores parejas nunca le había ocurrido algo parecido. Se sintió traicionada, pero no supo como reaccionar. 

"Se excusó, le reclamé, o sea, no como severamente, pero si cómo de qué onda ¿Por qué lo hiciste? Él se excusó en ese momento que había sido el momento, que se dejó llevar, como que él lo excusaba como que ese riesgo era algo especial. Como que yo tenía que agradecer que él había corrido ese riesgo conmigo", señaló.

Para fortuna de Karla este hecho no causó consecuencias a su salud, no hubo embarazos no deseados ni enfermedades de transmisión sexual.

Después de externar a su pareja que no le agradó lo sucedido, decidió confiar en que no volvería a pasar,  hasta que de nueva cuenta lo hizo. 

Esto prendió un foco de alerta en Karla, pues en diversas ocasiones su expareja le había mencionado el deseo de tener un hijo, lo que no la convencía.

Aunado a eso, comenzó a notar diferentes señales que le indicaron que no solo el hecho de quitarse el condón sin su consentimiento era una alerta de peligro, también los celos y cuestionarla del porqué salía con sus amigos, fueron algunas cosas que comprendió estaban mal en su relación.  

"Era muy celoso, me cuestionaba mis amistades. A veces se mostraba inseguro de su físico y se comparaba con amistades o figuras masculinas a mí alrededor, y me decía que de seguro iba a ver a tal persona o no me veo también como tal persona, muy celoso. Si hacía actividades y no las compartía con él, se molestaba", contó.

Al contar su experiencia con otras mujeres e indagar en diferentes grupos de Facebook feministas, se dio cuenta de que esta práctica es muy común y que no solo a ella le pasaba.

Otras mujeres también vivieron ese sentimiento de incertidumbre, y normalizaban la conducta de sus parejas, porque ellas habían dado el consentimiento de tener relaciones sexuales, por lo que no lo veían como una agresión.

"Todas coincidíamos en eso, como ese limbo de que no es una violación tal cual como nos la venden; ni siquiera nosotras sabíamos que habíamos sido violadas y como que pues es tan sutil que... Tuvo que pasar casi un año para que yo supiera que había sido violada, y no es porque no me hubiera sentido agredida en ese momento, sino porque te venden una idea del amor de que también se arriesgó conmigo o cosas así que lo tolere, lo acepte", mencionó.

Otras de las cosas que escuchó es que este tipo de situaciones se daba más cuando ellas estaban alcoholizadas.

 

UNA PRÁCTICA COMÚN DE LA QUE POCAS HABLAN 

La psicóloga en perspectiva de género, Lorena Redondo indica que está práctica conocida como "stealthing" no es algo nuevo, sin embargo, en los últimos años tomó fuerza con las redes sociales y los movimientos feministas que surgieron.

"Hay grupos de chats de hombres donde se comparten información, conferencias, consejos de cómo hacerle para quitarse el condón sin que la pareja se dé cuenta y traen una filosofía muy patriarcal en la que plantean como que hay que regar la semilla (embarazar)", aseguró.

Además, mencionó que está práctica no solo se da en parejas heterosexuales, sino también en homosexuales, lo que puede causar el contagio de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

En el caso de las mujeres además de las consecuencias de salud o quedar embarazadas, puede ocasionar angustia, ansiedad o incluso depresión, por el temor de contraer una infección de transmisión sexual y puede haber una pérdida de la confianza en la intimidad con sus parejas.

"Una de las principales dificultades o impedimentos que tiene una mujer para saber cómo responder o reaccionar ante esta situación, tiene que ver con el condicionamiento de género, porque la mujer se nos educa para ser receptoras pasivas de la sexualidad masculina. Entonces a las mujeres no se nos enseñan a ser asertivas sexualmente a exigir limites o condiciones para el encuentro sexual", señaló.

Lorena Redondo, enfatizó que es importante que las mujeres denuncien este acto para que existan más testimonios de esta problemática, pues aún no está constituido como delito en el Código Penal, así como pone a disposición su número a disposición para cualquier duda 2282327508 e información en este tema tabú.

 

EN MÉXICO EL STEALTHING NO ES CONSIDERADO DELITO

Lorena Redondo indicó que esta práctica es considerada como un abuso emocional, ya que pasa por la voluntad de una persona al violar su confianza, debido a esto no es relacionado como una agresión sexual.

Por el concepto en el que se tiene una violación, la mayoría se da sin el consentimiento y de forma violenta, mientras que el stealthing no.

"Con la intención de quitarse el condón sin que ella sepa es un abuso de confianza y sexual, que pone en riesgo la salud integral de la mujer o de la persona", aseguró.

Aunque en muchos países como Alemana, Suiza, Costa Rica y estados como California, ya aprobaron este acto como un delito, en México algunos diputados apenas están proponiendo algunas iniciativas.

En el mes de enero el diputado de Movimiento Ciudadano, Espinoza Cárdenas, presentó una iniciativa de reforma ante el Congreso de la Unión al artículo 199 BIS del Código Penal Federal.

La sanción que el legislador propuso fue de tres a ocho años de prisión, así como, 80 días de multa a quien no utilice o se quite el preservativo durante las relaciones sexuales sin el consentimiento de quien legalmente pueda otorgarlo.

En el estado de Zacatecas, la diputada local Alma Dávila Luévano, propuso en el Congreso de esa entidad tipificar esta práctica. La sanción sería de seis a ocho años a la persona que cometa este acto.

En el caso de Veracruz, el "stealthing" es un problema que apenas se está dando a conocer, aseguró la especialista en materia familiar y vicepresidente del Colegio de Abogados de Veracruz Rosario Gayot Lara.

"Cuando empiezan ese tipo de situaciones se convierte en un problema social y entonces es cuando el derecho tiene que evolucionar y tenemos que empezar a sancionar, porque te conlleva a un problema que se convierte finalmente en un delito, en un hecho que no es legal", mencionó.

Debido a esto, una persona no puede denunciar está acción como delito, pese a que es una agresión sexual.

Sin embargo, existen dos artículos dentro del Código Penal donde podría ser sancionado como una violación.

En el caso de las mujeres podría entrar como delito en el artículo 369, según los tipos de violencia de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, como acto que degrada o daña el cuerpo o la sexualidad de las víctimas y que atentan contra su libertad e integridad, como una expresión de abuso de poder, señaló.

Mientras que en el caso de las víctimas del sexo masculino podría ser sancionado dentro del artículo 158, el cual señala que, "A quien padezca infecciones de transmisión sexual u otras enfermedades graves y dolosamente ponga en peligro de contagio a otra persona, se le impondrán de seis meses a cinco años de prisión y multa hasta de cincuenta días de salario".

Rosario Gayot, señala que es necesario legislar esta práctica como un delito, con la finalidad de que las leyes mexicanas avancen en favor de los derechos de las personas que puedan llegar a ser víctimas del stealthing.