Marcela hoy tiene 45 años y Tere, su madre, tiene 73 años. Ambas descubrieron con solamente un mes de diferencia que tenían cáncer de mama. 

Marcela cuenta que su historia comienza a principios de octubre de 2018 y considera que es un caso muy especial porque su situación o la forma de diagnóstico fue de "una manera definitivamente bendecida".

 

"Lo considero así porque cuando nos dicen en la publicidad que nos revisemos a partir de los 40 años o dan alguna información que ya sabemos, no pasa nada. En mi caso sucedió que mi madre, a mediados de septiembre de 2018, se toca una bolita e inmediatamente acude al seguro social y cuando acude es evidente que no era normal esa situación. Mi mamá es muy persistente y llegó desde las ocho de la mañana y se quedó hasta que la atendieron, por eso un consejo es que cuando sospechemos que algo no va bien, lo principal es acudir con un médico".

 

 

Por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 19 de octubre se celebra mundialmente el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama con el objetivo de crear conciencia y promover que cada vez más mujeres accedan a controles, diagnósticos y tratamientos oportunos y efectivos.

 

Cáncer de mama en cifras

De acuerdo con información de la Secretaría de Salud (Ssa), en 2020 el número de nuevos casos de cáncer de mama en México fue de 29,929. Desde hace 15 años se convirtió en la primera causa de muerte por tumores malignos en las mujeres mexicanas, y uno de los principales causantes de estos decesos es el cáncer de mama metastásico, el tipo de cáncer más agresivo e invasivo. 

Por otro lado, la OMS refiere que el cáncer de mama es el tipo de cáncer más común, con más de 2.2 millones de casos en 2020. 

 

"Cerca de una de cada 12 mujeres enfermarán de cáncer de mama a lo largo de su vida. El cáncer de mama es la principal causa de mortalidad en las mujeres. En 2020, alrededor de 685,000 mujeres fallecieron como consecuencia de esa enfermedad en todo el mundo".

 

En entrevista para Sumédico.com, el doctor Raúl Gerardo Ramírez Medina, especialista en Oncología y Medicina Interna explica que según datos de GLOBOCAN, a nivel mundial, el cáncer de mama ocupa el primer lugar en incidencia de mortalidad. 

"Es el tipo de cáncer que más muertes causa en las mujeres y actualmente se está haciendo un esfuerzo para conocer con mayor exactitud el número de casos en México".

El doctor explica que el cáncer de mama se puede dividir en dos: el cáncer esporádico que ocurre en 85% de los casos, que significa que prácticamente todos tenemos riesgo de padecer cáncer de mama, incluso los hombres. 

 

"Por cada 100 mujeres, un hombre es diagnosticado con la enfermedad y la edad tiene un sitio importante pues un cáncer en pacientes menores de 45 años tiene antecedentes familiares, es decir, hay una alteración genética desde la familia que predispone a las mujeres a padecer cáncer de mama. Esto conlleva el 20% de los casos totales de los cánceres de mama en México y en el mundo".

 

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¿Cómo saber qué tan avanzado está el cáncer?

Ramírez Medina explica que los cánceres de mama que se producen en menores de 40 años son de subtipos moleculares de cáncer más agresivos; por ejemplo, el cáncer de mama triple negativo que es uno de los más predominantes en este grupo de edad. 

También son importantes las etapas clínicas. Los oncólogos, para determinar qué tan avanzado está el cáncer, usan guías que toman en consideración  el tamaño del tumor, ganglios axilares o regionales y los mamarios internos que están y la presencia o no de metastásis. Con esos datos se puede conocer el estadio clínico, el tipo de enfermedad que se padece y su avance. 

El especialista además refiere que las etapas clínicas tempranas son aquellas que solamente afectan la mama. tienen una mayor probabilidad de tratamiento y de curación, mientras que la gran mayoría de pacientes jóvenes llegan con etapas clínicas localmente avanzadas, es decir afección de la mama y la axila, lo  que lleva a un pronóstico más adverso".

 

Con un mes de diferencia, a madre e hija les detectan cáncer de mama: la historia de Marcela

Marcela cuenta que después de varios días de análisis y estudios, enviaron a su madre al área de Ginecología y le confirmaron el diagnóstico de cáncer; además le preguntaron si tenía hijas mayores de 40 años y si tenian la costumbre de la autoexploración.

 

"En ese entonces yo tenía 41 años y hasta ese momento no me había hecho nada, ningún estudio, y entonces invitan a que yo y mi hermana de 38 años nos hagamos la prueba por el antecedente de mi mamá y así lo hicimos".

 

Para su mamá, la noticia de tener cáncer es un golpe muy duro para ella pues siempre asoció la palabra cáncer con muerte y es algo que no se puede controlar, "y menos saber que alguno de tus hijos tiene la enfermedad; entonces fui a hacerme la prueba. 

 

"Yo no sentía nada raro, tampoco tenía ninguna bolita pero acudí a que me hicieran la mastografía y efectivamente, a mi madre le diagnostican cáncer de mama a mediados de septiembre y a mí a mediados de octubre de ese mismo año. Y nos sentimos cerca de la muerte".

 

Ante la sorpresa y el dolor, Marcela cuenta a sus padres la noticia y los invita a ser más fuertes que nunca.

"Les dije, papá y mamá ahora tenemos que ser más fuertes que nunca porque yo los necesito y también estoy diagnosticada con cáncer. Fue un golpe muy fuerte; no es lo mismo recibir la noticia de que tienes cáncer a recibir la noticia que tu hija tiene cáncer, entonces para mi mamá fue el derrumbe total y ahora con el paso del tiempo mi mamá puede explicar qué sintió. Mi madre Tere me dice que cuando le dieron la noticia fue dolorosa pero pensó en echarle ganas, salir adelante, pero la noticia de que yo, su hija, tenía también la enfermedad, le causó más dolor".

 

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Una impactante noticia para su padre

"Te revisan y cuando ven algo extraño o el radiólogo empieza a dar vueltitas, sabes que algo pasa. Mi radiólogo comenzó a ver y me dice ´aquí estoy viendo algo extraño Marcela´ y yo enseguida le pregunté si era cáncer pero me contestó que no se podía confirmar en ese momento".

El radiólogo le explicó a Marcela que se requerían más estudios y cuando le contó del antecedente de su madre recientemente diagnosticada, el especialista le dijo que entendía su preocupación pero que no tenía instrumentos necesarios para hacer el diagnóstico en ese momento pero que le harían una biopsia

 

"En la biopsia toman una muestra, en este caso del seno, y la mandan a analizar al laboratorio. Ya con mi resultado positivo fui con mis padres que siempre me reciben muy bien y fui muy directa: ´mamá no eres la única que estará con esta situación, me acaban de diagnosticar cáncer".

 

La mujer cuenta que el impacto también fue muy grande para su padre. 

"Fue un derrumbe total y a los cuatro meses de mí diagnóstico de cáncer mi padre falleció por un problema del corazón; nunca estuvo enfermo y la gente comienza a comentar cosas, que la razón fue la noticia del cáncer mío y de mamá o dicen otras posibles causas, le falló su corazón pero la realidad es que no se sabe. Sí, son golpes muy fuertes, pero no indagamos en esa situación".

 

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"No necesitábamos un espejo, pues mi mamá me veía a mí y yo la veía a ella"

Marcela sintió falta de apoyo moral al comenzar con su tratamiento. 

"Nos llevamos solamente tres días de operadas mi madre y yo, del mismo seno y mi cáncer era más riesgoso o agresivo como le llaman los doctores y fue un proceso muy difícil comenzar las dos con quimioterapias. Las dos empezamos con quimioterapias, para mi mamá estaba mi papá y mi hermana que ayudaban; yo tenía a mi hija de 13 años y mi hijo de 3 años pues mi esposo no vive con nosotros por su trabajo. El apoyo moral no lo tuve; cargas con tu preocupación, la de tu mamá, con la tristeza por la ausencia de apoyo moral".

 

Tere se convirtió en el apoyo de Marcela y Marcela en el apoyo de Tere.

"Fue muy difícil para mí pero tienes que agarrarte de algo o de ti misma. Comenzamos las quimioterapias y nos quitaron el seno, sufrimos la pérdida de nuestros cabellos, adelgazamos un poco, se dañaron nuestras uñas; no necesitábamos un espejo, pues mi mamá me veía a mí y yo la veía a ella".

 

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Tres años con la enfermedad...

Madre e hija ya llevan tres años de tratamiento contra el cáncer de mama

"Una y otra nos damos la fuerza y bendito Dos terminamos las quimioterapias y posteriormente nos hicieron otros tratamientos, primero cada mes y posteriormente cada año. Se supone que te dan de alta o así lo dicen, cada 5 años, y nosotros apenas cumplimos tres este año y con eso podremos sentirnos más seguras y lo digo así porque el cáncer siempre será una situación de intranquilidad. Es una vivencia muy dura que llevamos siempre de la mano de Dios y de los especialistas".

"Aquí no se acaba, se acaba, hasta que Dios dice que se acaba"

La madre de dos hijos cuenta que ha enfrentado la enfermedad junto con las miradas de los demás. 

"La gente no lo entiende, te miran diferente, te ven con turbante y cuando te empieza a crecer el cabello ya te regresa esa magia, tienes una sensibilización hacia la gente y sus procesos que antes no tenía. El humano acostumbra a ser visual, no tenemos sentido de respeto hacia las personas y necesitan vernos de determinada manera para creer que si estás mal, entonces así lo viví. La familia se ve muy afectada porque es pensar en que puedes perder a un ser querido, quisieras ayudar más pero no se puede".

El pensamiento positivo es básico

Marcela detalla que su madre recibió tratamiento en el Seguro Social y ella en el Seguro Popular ahora Insabi. 

"En cualquier tratamiento la mentalidad va a ser sumamente importante para sacar adelante esta situación porque muchas personas se caen, se preguntan ´por qué a mi´, te da miedo, incertidumbre, no sabes qué pasa y dependerá de la personalidad de cada paciente, en saber cómo lo enfrentarás. Yo tuve la bendición de esa fortaleza y voy a luchar contra todo esto para que mis hijos vean que aquí no todo se acaba hasta que Dios dice que se acaba. El pensamiento es básico pues cambia la mentalidad, la vida, cambian muchas cosas y son cambios muy grandes".

 

¿Un cambio positivo?

Ahora Marcela ve la enfermedad como un cambio positivo pese a las dificultades. 

"Es un cambio positivo y no puedes verlo de otra forma, porque en un momento se puede pensar que no se puede salir; es la fe lo que ayuda a tomar las cosas de la mejor manera y yo desde entonces digo ´un día a la vez, yo mañana no sé qué va pasar, no sé cómo me voy a sentir o cómo me irá con el tratamiento pero es un día a la vez".

Marcela refiere que su principal apoyo es ella misma, Dios, su madre, sus hijos y hermanos pero aún hay obstáculos. 

"Uno de los obstáculos importantes es el económico, aunque me trato en el Insabi. En quimioterapias, estamos desfasadas tres días mi mamá y yo. Hay días soportables y otros en que te sientes mal, al fin y al cabo son medicamentos muy fuertes que te tumbarán y a veces no te puedes levantar por más que quieras".

 

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El temor a la tercera quimioterapia

Un día Marcela no pudo levantarse por la quimioterapia

"Yo recuerdo que me decían, la tercera quimioterapia que es cuando te cambian un poco la receta o medicamento, es más fuerte y complicada y sí, me tumbó muy feo. Le decía a mi mamá que me sentía bien pero fue muy duro y lo que menos queremos es preocupar. Podíamos vernos y sentirnos muy mal pero ambas nos decíamos que estábamos bien".

En esa tercera quimioterapia, Marcela refiere que no pudo levantarse siquiera de su cama pues el cambio en el medicamento la hizo sentir muy mal pero alguien ya lo sospechaba. 

"Mi mamá, como me conoce bien y aunque le dije que estaba bien, vino desde su casa que estaba a media hora, a pesar de que hacía tres días a ella también le habían aplicado la tercera quimioterapia. Me dijo ´ya sabía que no estabas bien y me solté a llorar porque le dije que no quería preocuparla pero me dijo que ella también hacía lo mismo para no preocuparme. Me hizo un atole y me levantó".

Un día no trabajado, es un día no pagado, aún con cáncer...

La madre de familia destaca la importancia de contar con algún apoyo. 

"Hay veces que te desilusionas, quieres tira la toalla pero siempre hay alguien, en mi caso, los hijos, mamá, un familiar, por ello, la mentalidad es básica, dicen que las buenas vibras también se piensan, si piensas cosas buenas, todo saldrá bien, pensar que la quimioterapia entra a tu cuerpo para sanar y así lo he tratado de ver. Es muy difícil porque la ley federal de trabajo no considera el cáncer y sus efectos. Un día no trabajado es un día no pagado y eso afecta. No es fácil permanecer con una mentalidad positiva".

 

Marcela da un consejo final:

"Como consejo, quiero decir que muchas personas llegarán para decirte, toma esto, consume aquello, unta aquello, o esta hierba te va a ayudar pero debes confiar en Dios, en ti y en tu doctor porque la información buena te salvará de todo, consulten siempre buenas fuentes".

 

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El cáncer son células migrantes 

El doctor Ramírez Medina destaca la importancia de que todos aprendamos a ver el cáncer como una enfermedad heterogénea o distinta pues no todos los tipos de cáncer son iguales; son diferentes tipos de células que pertenecen a varias enfermedades. 

Ramírez hace énfasis en la importancia de dividir la enfermedad en distintos tipos para conocer el tratamiento, pues lo único que comparten los distintos tipos de cáncer de mama son el nombre. 

"Nos estamos enfrentando a un gran número de enfermedades que debemos individualizar y conocer bien para cambiar la historia que lleva el reto del cáncer de mama".

Por otro lado, el doctor también comparte cómo es una consulta frecuente ante la sospecha de cáncer de mama

"Lo clásico es que las pacientes llegan porque se han detectado alguna lesión, se han hecho la autoexploración. Hay que recordar que todos nosotros somos células desde que nos formamos y que aquellas células cancerosas son las que prácticamente renuncian a su función normal y deciden dividirse y crecer; ese es el peligro; son células migrantes que van a otras partes del cuerpo mediante un proceso que se llama metastásis. Los síntomas son la lesión en mama y axila".

 

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No es solamente el tamaño...

El doctor aclara que independientemente del tamaño, no por tener una lesión de uno o dos centímetros va a haber o no metastásis, pues prácticamente una conducta propia o típica de los distintos tipos de cáncer no está establecida. 

 

"En México tenemos estadísticas por el Instituto Nacional de Cancerología y la gran mayoría de las mujeres llegan en etapas clínicas localmente avanzadas, es decir con lesiones de más de 2 cm en la mama y ya tienen ganglios positivos (en 45 % de los casos), hasta un 10% llega en etapas clínicas tempranas, es decir etapas clínicas IA y IIA. El gran número de pacientes que vemos ya tiene enfermedad en axila y mama".