Las acciones para erradicar la violencia de género en la Universidad Veracruzana (UV) se quedan solo en el discurso, asegura la maestra en Filosofía, Remedios Álvarez Santos, quien advierte que persiste la discriminación y las agresiones contra mujeres en la casa de estudios.

 

La catedrática del área de Humanidades cumple 11 años acusando hostilidad, críticas sin fundamento y burlas de un grupo de profesores de la facultad de Filosofía, quienes comenzaron a hostigarla cuando obtuvo una plaza de tiempo completo antes que otros gracias a su preparación académica.

Esos actos derivaron la recomendación 61/2021 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Los profesores Félix Aude Sánchez, Enrique Sánchez Ballesteros, Víctor Rosales Osorno, Angélica Salmerón Jiménez, Vanesa Salas y Ramón López, fueron señalados de hostigar a Remedios Álvarez.

 

La CNDH pide una reparación del daño e incluir a Remedios en el Registro Estatal de Víctimas. Mientras que el rector de la UV, Martín Aguilar Sánchez, tendrá que ofrecer una disculpa pública.

 

En entrevista con E-Consulta Veracruz, Remedios cuenta cómo su preparación académica –una maestría en Humanidades, un doctorado en Filosofía y un posdoctorado en Filosofía- han sido motivo de discriminación y violencia en la facultad donde tiene plaza de tiempo completo.

 

Desde su llegada a la UV, en el año 2012, prevaleció un ambiente hostil, de discriminación y rechazo, pues su formación académica le permitía acceder -antes que otros catedráticos- a una plaza de tiempo completo que se ofertaría mediante concurso en la facultad de Filosofía.

 

“Yo llegué con un doctorado, y estas personas no tenían doctorado, pues enseguida pensaron que cuando salieran las plazas yo tendría mayor posibilidad de quedarme con ellas. A los cuatro años se concursaron las plazas y yo me quedé con una, así como dos personas hostiles”.

 

Las agresiones se maximizaron cuando Félix Aude tomó la dirección de la Facultad de Filosofía y planteó en un Consejo Técnico otorgar una plaza para su esposa, y fue rechazada por Álvarez Santos.

 

“Ahí se desbordó la violencia en mi contra. Ponían a los alumnos en mi contra, me ridiculizaban, todo era a mis espaldas y era lamentable ver que los alumnos que estaban a gusto en mis clases, de repente ya no me hablaban y también eran hostiles.

 

“Los alumnos que, por la libre, me pedían ser directora de sus tesis también recibían agresiones, les ponían baja calificación; o se burlaban respecto de los temas que domino. Me obstaculizaban mis viajes académicos, al no tramitar mis viáticos”.

 

La última agresión, en el año 2017, la responsabilizaron por la emisión de correos anónimos, sin embargo, no encontraron elementos para poder levantarle un acta administrativa, pues con dos le podrían quitar la plaza.

 

En esa ocasión, involucraron a los alumnos del Consejo Estudiantil, “y fue cuando decidí interponer una denuncia penal y en la Fiscalía me sugirieron una queja en Derechos Humanos”.

 

La Doctora en Filosofía confirmó que, en el caso de la recomendación del año 2019, la exrectora Sara Ladrón de Guevara la aceptó “de mala gana”, porque si ella no ofrecía la disculpa pública, la CNDH pediría al Ejecutivo asumir la responsabilidad.

“Publicó una carta que lejos de ser una disculpa, me agrede, se victimiza ella, me despersonaliza, incluso, pone en tela de juicio la investigación” ante esa postura, la CNDH emitió una segunda recomendación en la que pide al nuevo rector tomar una postura respecto a la violencia de la que es víctima.

 

Álvarez Santos dijo que no cesará en que se restablezcan sus derechos, pues busca que su caso permita sentar un precedente y que el tema de la violencia se combata y no se quede solo en discurso, pues ni en el área de Derechos Humanos de Filosofía, en la Unidad de Género de la UV, ni el Fesapauv, le brindaron apoyo.

 

Al presentar la denuncia en 2017, se requirió la presencia de los académicos que fueron asesorados por un abogado de la misma UV, “el protocolo queda en el papel; las agresiones han parado porque vino la pandemia y no los tengo que ver”.

 

Como parte de la recomendación de la Comisión se pidió iniciar una investigación interna de forma diligente, se diera una disculpa pública a la afectada-reconociendo los hechos y aceptando responsabilidades.

 

Ante ese escenario ahora corresponde a Martín Aguilar Sánchez poder atender la recomendación; y como señal de buena voluntad ya se acercó el área jurídica de la UV, confirmó la académica.

“Ni una sola persona de la Universidad me ofreció su apoyo, el abogado general me remitió a la Unidad de Género, como diciendo pobre ingenua; (evitar la violencia) solo es discurso, en mi facultad se creó una unidad de género, pero no se permitió que yo me quedara”.