En Xalapa una veintena de mujeres pusieron fin a la violencia doméstica que ejercían sus parejas de una forma particular. Ahora ellas cultivan frutas y verduras en huertos comunitarios.

Algunas prácticamente no sabían nada sobre la agricultura, pero sólo necesitaban una oportunidad para aprender. Gracias a este chance encontraron una forma de generar sus propios ingresos con sus cosechas.

Los huertos de los Centros de Gestión Comunitaria se convirtieron en un oasis incluso para sus hijos. Ellos las pueden ayudar o acudir a talleres de fútbol, rap, ajedrez, zumba, entre otros.

Todos los días ellas se organizan para cuidar los terrenos con sembradíos de rábanos, chícharos, acelgas, apio, jícamas, entre otros, los cuales se encuentran en diferentes puntos de la ciudad.

 

 

La alumna de la Maestría de Desarrollo Regional Sustentable del Colegio de Veracruz, Angélica Renée Euán Canché, afirma que el objetivo de estos Centros era otro.

Explica que las autoridades municipales buscaban reducir la cantidad de lixiviados que se generan en el relleno sanitario de El Tronconal, el cual se encuentra a cargo del gobierno local.

Sin embargo, como parte de unas pruebas piloto con el Centro Municipal de Compostaje, también se involucró a los huertos comunitarios y a sus participantes en una apuesta por mejorar su producción y el abono que se utiliza para la siembra.

La mayoría de quienes trabajan en estos huertos son mujeres y ellas explican que aprender a sembrar les cambió la vida. Sufrían violencia en casa y también violencia económica.

 

“Pero tienen ahora una fuente de ingreso, porque actualmente se presentan en mercados agroecológicos en donde ofertan estos productos que ellas mismas están cosechando.

 

“Son totalmente orgánicos, libres de fertilizantes y se apoya a la comunidad y a las familias de las participantes”, refiere la estudiante, quien forma parte de un proyecto de aprovechamiento y reducción de residuos sólidos urbanos de carácter orgánico en la capital veracruzana.

 

 

MERCADOS Y EMPRESAS PARTICIPAN

En 2019 diversos medios de comunicación dejaron constancia de la fuga de lixiviados en el relleno sanitario de Tronconal, entonces a cargo de la empresa Veolia.

Mediante una “diligencia de recuperación administrativa” las autoridades municipales tomaron posesión del relleno sanitario, argumentando que la población tiene Derecho a la salud y a un medio ambiente sano.

Posteriormente se publicaron imágenes de la fuga de líquidos que contaminaron la zona y desde entonces se han implementado diversas estrategias para evitar que éstos sigan dañando el medio ambiente y afectado la basura que se puede reciclar.

“Había un gran problema en el tratamiento de los lixiviados; había fugas de lixiviados que no eran tratados adecuadamente, esto contamina los suelos y los demás elementos que podrían ser susceptibles de reciclaje.

 

“Por ello es importante separar los residuos orgánicos y los inorgánicos, para que cada uno tenga su tratamiento adecuado. Por una parte, se está trabajando en eso, en la recuperación del relleno sanitario; por otra parte, ahora se está trabajando en el Centro Municipal de Compostaje, en donde se tratan los residuos orgánicos y se convierten en abono”, señala Angélica.

 

Los mercados y empresas dedicadas a la venta de frutas formaron parte del intento por reducir los fluidos que se generan en el relleno. La materia orgánica ahora se lleva al Centro Municipal para generar composta, la cual sirve como abono en los huertos comunitarios.

Todo este trabajo es importante porque la iniciativa no sólo se dirigió a los agricultores. Actualmente hay 16 centros comunitarios en Xalapa y en algunos se encuentran los huertos en donde las participantes lograron encauzar sus vidas e incluso las de sus hijos.

Uno de dichos espacios se encuentra en El Tronconal, en donde mujeres expusieron sus experiencias al encontrar una oportunidad de evadir la violencia doméstica haciéndose de un sitio seguro.

Anteriormente algunas pensaban en salir de sus casas, pero no tenían a dónde ir, exponiéndose a otro tipo de peligros en las calles.

“Entonces estos centros comunitarios son un lugar seguro, para que pasen su tiempo libre, para que sus hijos pasen el tiempo libre haciendo actividades que los ayudan a prepararse para la vida, en clases de capacitación para el trabajo y de deporte.

 

“En algunos dan clases de karate, en otros de salsa, dependiendo de las colonias son las actividades que se van desarrollando”, menciona Euán Canché.

 

TODOS PUEDEN AYUDAR

Aunque a la fecha, el Centro Municipal de Compostaje apenas y se da abasto, en Xalapa los residuos orgánicos siguen siendo un reto. Y es que la mayoría de los ciudadanos no separa sus residuos y todos van a la misma bolsa.

Sin embargo, desde que la basura es recogida por los camiones de Limpia Pública en cada esquina inicia una ardua labor para separar el material que puede reciclarse y el que puede destinarse a la creación de abono.

En los camiones recolectores van algunos trabajadores del municipio, sin embargo, un grupo de ciudadanos también se dedican a buscar entre los desperdicios para poner a la venta cartón, botellas, metales y todo aquello que puede generar ganancia en los centros de acopio para reciclado.

De acuerdo con las autoridades municipales los ciudadanos pueden ayudar a mejorar este proceso si aprenden a separar sus residuos desde casa.

 

 

Francisco Martínez Tlapa, encargado de la planta de compostaje, informó que al día pueden llegar a procesarse entre 20 y 40 toneladas de desechos orgánicos, los cuales pueden transformarse en composta y abono para los huertos comunitarios.

En dichos centros existe producción de distintos cultivos como limón persa, calabaza y pepino, así como hortalizas y verduras que terminan por comercializarse en mercados de la ciudad.

El abono también se destina a productores de la zona debido a que cumple con normas de calidad. Se ha comprobado que gracias a esta iniciativa algunas cosechas duran más en refrigeración y los tallos son más fuertes y resistentes a las plagas, de ahí que se utilizan menos plaguicidas que terminan siendo suplantados por el abono orgánico.