El horario de invierno consiste en retrasar una hora el reloj en la madrugada del 31 de octubre y aunque parece ideal porque podemos dormir más, puede tener algunos efectos en los más pequeños del hogar. Conoce cómo afecta el cambio de horario a bebés y niños.

 

A algunos niños puede no afectarles en absoluto, pero a otros, si podría provocarles ciertos cambios leves, sobre todo en el ritmo del sueño.

Con el horario de invierno se hace de noche más temprano, es decir, se quita una hora de luz en la tarde, algo que tiene efectos en el ritmo circadiano, que el National Institute of General Medical Sciences define como cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo de 24 horas.

 

¿Cómo afecta el cambio de horario a bebés y niños?

Los ritmos circadianos responden principalmente a la luz y la oscuridad y afectan a la mayoría de los seres vivos, incluidos los animales, las plantas y los microbios.

 

Por ello, cuando inicia el horario de invierno y se hace de noche más temprano así como amanece más temprano también, se pueden notar efectos negativos en el humor y estado de ánimo de los bebés y niños.

 

De acuerdo con el portal Bebés y más, los primeros días muchos pequeños pueden sentir una especie de leve jet lag, pues es necesario adaptarse al cambio.

En algunos bebés y niños pueden aparecer alteraciones del sueño, principalmente episodios de insomnio y despertares nocturnos frecuentes.

 

Sin embargo, una de las complicaciones más importantes del cambio de horario es hacer que los pequeños se duerman una hora antes en la noche, lo que, a su vez, les genera mucho cansancio por las mañanas y hace que sea una batalla sacarlos de la cama.

 

¿Cómo ayudar a que se adapten más rápido?

Es importante tener paciencia y procurar acostarlos un poco más temprano de lo habitual las primeras noches para que empiecen a conciliar el sueño antes y en la mañana no sea difícil levantarse. Basta con que se vayan a la cama 15 minutos antes de lo normal.

 

También es importante adelantar las rutinas diarias, como la cena, el baño y la hora del cuento. Procura darles una cena ligera, evita que tomen bebidas con cafeína y que vean pantallas unas horas antes de que se vayan a la cama.

Es ideal que los pequeños estén activos durante la tarde para “adelantar” su reloj interno y, preferiblemente, evitar las siestas largas en el día al menos durante los primeros días del nuevo horario.

 

Ten paciencia, generalmente los efectos negativos del cambio de horario en bebés y niños son transitorios y desaparecen en tres o cuatro días, así que no hay de qué preocuparse, solo hay que hacer un esfuerzo por modificar los hábitos.