Claudia Yaneth Durán nutre a sus hijas con las frutas y verduras que nadie compró y están a punto de ser desperdiciadas en Xalapa. Ella tiene una pequeña de siete años y otra que todavía está gestándose en su vientre.

Como Claudia son varias mujeres las que acuden regularmente a la Central de Abastos de la capital de Veracruz acompañadas de sus hijos. Recorren el lugar buscando salvar de los contenedores aquellos productos usualmente desechados por estética.

Local a local el grupo va recolectando hortalizas y todo tipo de frutas como manzanas, papayas, plátanos maduros o magullados que fueron descartados por los consumidores: “A veces nos regalan, a veces no; venimos cada 15 días”.

La mujer explica que se organizan para trasladarse desde la colonia Las Torres y otros sitios de la ciudad. Llegan a la Central a las ocho de la mañana y para las tres de la tarde tienen algo que de otra forma no podrían llevar a casa debido a su precaria economía familiar.

Al final de la jornada Claudia y las otras jefas de familia se cooperan para el taxi. Cargan con las mochilas, cajas y bolsas que suben a las cajuelas y se amontonan al interior de las unidades que aceptan darles servicio.

“Llevamos lo que tiran y no les está sirviendo; yo lo limpio bien, lo lavo. Para mí es muy raro la gente que tira las cosas y siente que no les sirve esto”, dice la mujer con seis meses de embarazo, quien sonríe agradecida con los locatarios por su buena voluntad.

A Claudia la acompaña su pequeña hija en todo momento, quien comenta que las manzanas que recolectaron son sus favoritas. La mujer de 26 años menciona que su esposo trabaja como albañil y hace todo lo posible para darle para su gasto, pero no siempre les alcanza para comer.

Al día, tan sólo en la Central de Abastos de Xalapa, se pueden desechar 2 toneladas de productos agrícolas. A la semana llegan a ser 14 toneladas las que no se aprovechan; la cifra total varía y para el personal administrativo, así como para expertas en la materia, demuestran la falta de educación ambiental y de concientización ciudadana sobre este problema.

De acuerdo con el estudio “Pérdidas y Desperdicios Alimentarios en México" del Banco Mundial, el país desecha el 34 por ciento de su producción total de comida. En Veracruz y su capital no hay un estimado oficial de los alimentos que son desperdiciados; lo que sí está disponible son las cifras de los ciudadanos con dificultades para alimentarse día a día.

En 2018, el porcentaje de la población veracruzana con carencia por acceso a la alimentación fue 6.6 puntos porcentuales mayor que el porcentaje nacional.  A nivel municipal, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) indica que Xalapa es una ciudad con un rezago social y una marginación “muy bajos”, y también su población en condición de pobreza creció en los últimos años.

Actualmente en la Central tanto el personal administrativo, como estudiantes de posgrado, buscan reducir el desperdicio de alimentos. Organizan jornadas de limpieza a cambio de productos descartados; se alían con asociaciones civiles que alimentan a personas vulnerables, entre otras actividades. Sin embargo, reconocen que todavía falta trabajo por hacer y mucho por educar.

RECURSOS DESAPROVECHADOS

Tiene dos años que una amiga de Claudia le comentó que ella iba a la Central a recoger comida prácticamente de la basura para poder alimentar a su familia. Su comadre la invitó para que también “saque adelante” a su pequeña, consciente de la difícil situación económica que atraviesa porque también la padece.  

Como Claudia la mujer llega acompañada por sus niñas, quienes a su corta edad la ayudan a cargar. Aunque en su caso prefiere anonimato, la recolectora explica que a veces les regalan pan dulce, carne y huevos para los que no les alcanza por sus propios medios.

Ambas mujeres reconocen que dependen de la generosidad de los locatarios y de esta forma sus hijos no han pasado hambre. “De esto (acudir a la Central) me comentó mi amiga (…); nos dijo que viniéramos a juntar. Ella tiene dos hijos”, explica Claudia.

La mujer embarazada es xalapeña y su pareja originaria del municipio de Altotonga. La familia está por tener una nueva integrante y las jornadas de recolección de Claudia los beneficia a todos, aunque se tratan de alimentos que se tiran en el principal mercado de la ciudad.

Daniela Itzel Peña Morales, estudiante de la Universidad Veracruzana (UV) en la Maestría en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad, destacó la importancia del manejo y aprovechamiento de residuos sólidos orgánicos en Xalapa, pero también en propiciar la concientización de los ciudadanos sobre el desperdicio de comida.

“La Central apoya con diferentes actividades para consolidar varios objetivos de desarrollo; una de ellas es donar frutas y verduras diariamente a asociaciones civiles y agrupaciones, además de la realización de jornadas de limpieza y separación de residuos en orgánicos e inorgánicos.

“Una de las cuestiones es sensibilizar y concientizar sobre la pérdida de alimento y sobre el desperdicio que existe. No sólo se pierde comida con este problema, también otros recursos naturales como tierra, agua y demás insumos que se usan para poder cosechar”, menciona.

Por su parte Aracely Méndez Martínez, administrativa de la Central de Abastos, explicó que los compradores están acostumbrados a los productos “estéticos” y optan por adquirir las frutas y verduras que se ven “perfectas”, lo que resulta contraproducente y prácticamente insostenible.

“Descartar productos por estética puede ser contraproducente en muchos sentidos. Por ejemplo, las frutas de mayor tamaño pueden tener más pesticidas y otros productos que favorecen su crecimiento; en cuanto a nutrientes también hay diferencias.

“El plátano estamos acostumbrados a quererlo consumir amarillo, cuando la realidad es que sus propiedades son mejores cuando está maduro; son temas que no poco se toman en cuenta al momento de comer”.

De acuerdo con algunos comerciantes, quienes prefieren anonimato, el adquirir productos de segunda” también puede resultar en un beneficio económico. Hay varios compradores que no pierden la oportunidad de adquirir aquello que se maltrató con el transporte de la mercancía que arriba a la Central.

“Hay gente que lo hace; casi todo se llega a manejar como producto de primera o segunda a partir de la estética y muchas personas ahorran hasta el 50 por ciento cuando algo está magullado”, explica un locatario.

Tanto Peña Morales como Méndez Martínez insisten en que el principal objetivo es recuperar aquellos alimentos que por falta de educación ambiental no se consumen, sobre todo cuando la pandemia dejó a cientos de familias en condiciones adversas.

 

MUERTES POR INANICIÓN

La gerente de Alianzas Estratégicas y Fortalecimiento Agrícola del Banco de Alimentos de México (BAMX), Esther Escárzaga, expuso que a nivel nacional se tiene registro de 20 casos de muerte por inanición, ninguno identificado en Veracruz.

De acuerdo con sus datos urgen alianzas entre el gobierno, asociaciones y la voluntad de los ciudadanos para no tirar la comida en el Estado y en general en todo el país.

“Con el 25 por ciento de lo que se está desperdiciando le daríamos de comer a toda la gente en México (…); a nivel nacional el 30 por ciento de la producción se desperdicia. En el sector primario es donde más desperdicio hay”.

La gerente recordó que la Asociación Civil BAMX actualmente busca establecer un banco de alimentos en Coatzacoalcos. Actualmente están establecidos 3 en los municipios de Xalapa, Veracruz y Córdoba, los cuales rescatan comida a lo largo de toda la cadena de valor para llevarlo a familias, comunidades e instituciones que lo necesitan.

En Xalapa actualmente son decenas los entusiastas que se benefician del interés de estas asociaciones y de iniciativas como las que existen en la Central de Abastos capitalina con las mencionadas jornadas de limpieza a cambio de comida.

Elizabeth Tenorio Osorio es una de las participantes y afirma que ella acude en cada convocatoria para beneficiarse del trueque y de la cultura del reciclaje: “el principal objetivo de este proyecto es la ayuda mutua entre locatarios y nosotros, las personas que vamos con gusto a hacer la jornada de limpieza y al mismo tiempo nos brinda un apoyo con los productos donados, que hacen mucho bien a nuestra economía”.

Los xalapeños Rocío Acosta Hernández; Cristina Vargas y Julia Acosta Hernández, ptros participantes, coinciden en que debe haber un cambio a la cultura del derroche de alimentos ante el creciente número de personas que no logran tener acceso a la alimentación en Veracruz.

Esta realidad creció entre 2008 y 2018 de acuerdo con el CONEVAL. El informe de pobreza 2020 indica que se observa un aumento de 1.4 puntos porcentuales en este periodo, lo que se traduce en un aumento de aproximadamente 283 mil 600 personas en esta situación en México, al pasar de casi un millón 938 mil 700 en 2008 a alrededor de 2 millones 222 mil 300 en 2018.

A nivel nacional se reportó que la carencia por acceso a la alimentación tuvo una reducción de 1.3 puntos porcentuales entre 2008 y 2018, al pasar de 21.7 por ciento a 20.4 por ciento; y, por el contrario, aumentó en el Estado.

En 2018, el porcentaje de la población con carencia por acceso a la alimentación en Veracruz fue 6.6 puntos porcentuales mayor que el porcentaje nacional. Ese mismo año, el estado ocupó el lugar 5 entre las 32 entidades federativas en esta materia.

Al retomar los informes de CONEVAL, el Órgano de Fiscalización Superior​ (ORFIS) confirmó que la pobreza en Xalapa pasó del 34.24 por ciento en 2010 al 37.57 por ciento en 2015, siendo la población en pobreza moderada la que representó el mayor cambio en este periodo; mientras que la población vulnerable por carencias sociales aumentó un 2.01 por ciento.

Para el caso de la población vulnerable por ingreso, se pasó de 7.42 por ciento al 6.05 por ciento en dicho periodo mientras que la población no pobre y no vulnerable tuvo un cambio negativo.

De acuerdo al mismo organismo, en su estudio de 2019 “Panorama socioeconómico del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave”, la pobreza y marginación en la entidad, pueden clasificarse como extremas o moderadas, en las que se deben tomar en cuenta factores como el bienestar económico y los derechos sociales como educación, salud, seguridad social, alimentación, vivienda y servicios.

La medición de esta situación, desde 2010 a 2018, demuestra que Veracruz se ha mantenido desde aquel año en índices más altos que la media nacional por cuanto hace a pobreza extrema.

Como conclusión, el ORFIS refiere que una de las principales demandas de la población consiste en la generación de un mayor número de empleos seguros, estables y bien remunerados que garanticen el mínimo vital de los ciudadanos.

“… sin embargo esa demanda legítima de la ciudadanía no se puede garantizar sin alcanzar una tasa de crecimiento sostenida, la Entidad Veracruzana tiene un crecimiento sostenido del PIB Estatal en 2019 de apenas el 0.78 por ciento, por debajo del Nacional que fue de 2.2 por ciento, siendo el sector terciario el que más aportación realiza, preponderantemente comercial”, critica el informe, agregando que este panorama mantiene un reto importante para el diseño de políticas públicas que garanticen la satisfacción de las necesidades sociales y económicas de la población veracruzana.