Teodora Santillán, Teresa Gómez, Epifania Mundo y Nemesia Nava son cuatro mujeres luchadoras que no pudieron seguir esperando a que las autoridades solucionen uno de los grandes problemas que padecen en su colonia: la pavimentación de su calle. Entre todas se organizaron y se pusieron manos a la obra desde hace más de 2 meses.

Para contar su historia, las mujeres señalan el pavimento que han ido colocando a lo largo de las últimas semanas sobre el Camino a las Parcelas, en la colonia 21 de Marzo de Xalapa.

 

 

Aunque es pavimento recuperado, es decir del que es removido en otras vías que son restauradas, las mujeres lo han ido acomodando meticulosamente con ayuda de un albañil. Ellas participan en “los colados” y preparando alimentos para las faenas durante los fines de semana, cuando todos los vecinos se unen a los trabajos.

De esta manera piedra a piedra ha ido cuadrando el ancho y la altura de los pedazos de escombro provenientes de otras vialidades y que pudieron compraron a un precio accesible; sin embargo, siguen recaudando fondos para poder terminar de pavimentar su calle.

 

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“Por aquí caminamos todos con los niños, todos enlodados; ya tuvimos que entrarle todos porque ha habido accidentes; una vecina quedó sin poder usar bien un brazo al caerse por las malas condiciones de la calle”, explican.

Cuentan que por 20 años han solicitado a gobiernos y políticos que apoyaran a las decenas de familia que habitan ahí, pero nunca tuvieron éxito.

 

“Le echábamos caliza, grava, relleno y todo se lo llevaban las lluvias, por eso optamos por hacer algo bien, pues nos cansamos de gestionar y gestionar. Nos decían que sí, incluso nos dieron el presupuesto y el proyecto, pero nada pasó”, señala Nemesia.

 

Dos años atrás todavía tenían la esperanza de ser tomados en cuenta, pero únicamente los apoyaron con las guarniciones y el resto de la obra ha ido por su cuenta.

Ese fue el punto de partida. La calle de por sí ya en mal estado había quedado peor con los trabajos que no fueron concluidos y desde ese momento determinaron empezar, hace dos meses aproximadamente.

 

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Se hicieron de un celular que rifaron para recaudar fondos. Luego llegaron otros objetos y otras rifas. Algunos vecinos cooperaron con grava y gravilla y cada persona que vive sobre la calle pone el cemento que ha de usarse en su respectivo espacio, el cual es aproximadamente de una tonelada por persona.

Si bien el trabajo lo iniciaron las cuatro mujeres, la actividad se ha extendido al grueso de vecinos, incluso quienes no viven en esa zona llegan cada domingo que es destinado para la faena para dar su “granito de arena”.

“Siguen cooperando para grava y arena. Los vecinos que no tienen sus casas aquí, que viven en la parte de arriba son los que más han aportado para grava y arena”, dice Nemesia con emoción, antes de terminar de confesar que ella es una de esas vecinas que no vive en la calle, pero sabe la urgencia de darle forma al proyecto para beneficio de todos.

 

MUJERES TRABAJADORAS

En México, más de 96 mil mujeres realizan trabajos en la industria de la construcción; de acuerdo con expertos, incluso de cada 10 albañiles, una es mujer.

En Veracruz, desde 2009 han sido documentados casos de mujeres que realizan esta tarea por años reservada solo a los hombres.

La calle Camino a las Parcelas es una pendiente pronunciada y pasó facturas en muchos sentidos a los habitantes del lugar: una mujer resbaló y quedó con una lesión permanente en el brazo. Si alguien se sentía mal y necesitaba atención médica, no podía ser trasladado porque la ambulancia no podía subir.

Servicios como el gas tampoco llegaban hasta la zona. La basura debe ser trasladada por cientos de metros, hasta donde encuentren un punto en el que sí pase el camión recolector.

 

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“Hace dos meses decidimos hacerlo nosotras porque ya no nos quedaba de otra. El alcalde ya va de salida. Ya estaba supuestamente el presupuesto y autorizada la obra y nunca la hicieron” lamentaron.

 

Teodora considera que las mujeres son más organizadas y pueden generar un cambio que beneficie a la mayoría. Pero reconoce igualmente que los varones se han ido involucrando poco a poco en su iniciativa. Así, en los domingos que usan para seguir con los trabajos, ambos cumplen un papel fundamental.

Por un lado, los hombres toman el control en el trabajo más pesado pero las mujeres siguen contribuyendo, preparando las cosas que han de comer tras la jornada y ayudando al poner el pavimento.

“Si gustan el domingo lo esperamos”, bromea la mujer, dispuesta a seguir y terminar de pavimentar la calle por el bien de todos.

 

TODOS PUEDEN AYUDAR

Las mujeres saben que falta muchísimo por hacer, pero organizando a todos los vecinos, saben también que el trabajo puede salir adelante.

El esfuerzo no es menor pues prácticamente cada vecino debe poner una tonelada de cemento para el espacio frente a su casa, e incluso más para aquellos que tienen predios más grandes.

 

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En el tramo que llevan pavimentado, cuentan que se han llevado al menos tres camiones de grava y arena, con valores cercanos a los 3 mil pesos cada uno.

Para seguirse haciendo de los recursos que les permita no dejar inconclusa la obra vecinal, comentan que siguen organizando rifas. De hecho y aprovechando que se acercan las fechas decembrinas, rifarán un arcón navideño el 19 de diciembre, pues nadie está dispuesto a seguir viviendo como hasta antes de dos meses.

Nemesia sonríe y manda un mensaje claro a quienes pasan situaciones así en los lugares donde viven:

 

“Que se pongan las pilas y que hagan rifas igual que nosotros, porque si se quedan sentados a esperar ahí se van a secar. Nosotros nos cansamos de pedir y esperar”.