Como parte de la contienda interna del PAN, los Yunes y la gente que apoya a Joaquín Guzmán se han peleado en medios de comunicación y en redes sociales por el gasto de las prerrogativas y los resultados en la elección del seis de julio, considerados los más “desastroso” en la historia de Acción Nacional.

El 19 de noviembre, Joaquín Guzmán Avilés le sacó los trapitos al sol a José Mancha Alarcón, tras asegurar que le heredó una deuda de 159 millones de pesos, lo que limitó el crecimiento electoral del instituto.

En conferencia de prensa aseguró que Mancha Aguilar dejó de pagar laudos laborales y multas del Instituto Nacional Electoral (INE), por lo que se analiza la posibilidad de expulsarlo de las filas de Acción Nacional.

Mancha Alarcón respondió en redes sociales los comentarios de Guzmán Avilés, que pidió licencia para buscar la reelección en la dirigencia estatal.

A diferencia de Guzmán Avilés, aseguró que en su periodo como dirigente lograron ganar 106 alcaldías en alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano, además de que lograron la mayoría en la integración de la 64 legislatura.

En el caso del líder con licencia, acusó, su más grande legado será la “catástrofe electoral” de los resultados del seis de junio que permiten tener nueve diputados en el Congreso y no más de 30 alcaldías en coalición.

Aseguró que el manejo financiero fue claro, y lo aprobaron los órganos internos de Acción Nacional y del CEN, en cambio a Guzmán Avilés que ningún órgano colegiado lo apoyo.

El dirigente con licencia comentó que por la deuda heredada limitó el crecimiento electoral de Acción Nacional, en respuesta Mancha Alarcón cuestionó si era necesario dinero para fijar una postura crítica contra el gobierno de Morena.

Por lo anterior, acusó que lo que le faltó a Guzmán Avilés fueron agallas para ser un verdadero dirigente de la oposición.