Claude trabaja como cargador en una tienda de accesorios y novedades del puerto de Veracruz mientras espera que el Instituto Nacional de Migración (INM) le otorgue la estancia definitiva en el país.


Hace un mes llegó al puerto de Veracruz con su esposa y sus dos hijos, de nueve y 11 años, andariego de un camino de varios meses que inició en Chile.


El viacrucis de Claude continúa en cada vuelta que da cargando cajas al hombro desde una tienda de novedades en la calle Madero hasta un almacén en Rayón, cerca de la zona de mercados de Veracruz.


Claude, de 36 años y nacionalidad haitiana, no tiene respiro. Va y viene una y otra vez por 200 pesos diarios: “el trabajo aquí es mucho”.


Solo tiene cinco días que consiguió el trabajo en la tienda, pese a sus limitaciones con el idioma, pues habla poco español.

 

El caribeño desea quedarse en México, donde encontró un trabajo que, aseguró, le permite pagar la renta del lugar donde vive con su familia.


“(México) tiene mucho trabajo, no problemas para pagar renta, comer… Viva México”, dijo.


Aunque lo que gana apenas le alcanza para pagar mil 800 pesos de renta que le cobrarán cada mes por habitar un cuarto, su deseo es establecerse en Veracruz.


Por ahora, Claude, su esposa e hijos cuentan con un documento de Migración que les permite la estancia en el país, pero solo como visitantes.


El caribeño espera que las autoridades mexicanas le otorguen la estancia definitiva, pues quiere evitar abandonar el país con su familia por falta de papeles, justo como le sucedió en Chile.


Como muchos haitianos llegó a Chile hace cuatro años huyendo de su país natal, que se sumió en la pobreza después del terremoto de siete grados que en 2010 dejó más de 200 mil muertos bajo los escombros.


La pobreza y la falta de trabajo en Haití lo orillaron a buscar refugio en Chile, en donde el flujo migratorio creció de 988 a 110 mil 166 personas al año entre 2010 y 2017, según el Servicio Jesuita de Migrantes (SJM).


Allá, en el país caribeño, azotado por un nuevo terremoto de 7.2 grados el pasado 14 de agosto, dejó a sus padres y a un par de hermanos.


El “sueño chileno” de Claude, como el de miles de caribeños, se acabó cuando el gobierno del presidente Sebastián Piñera promulgó una reforma migratoria.


La nueva ley migratoria rige en Chile a partir del pasado 20 de abril y permite la regularización solo a los migrantes que ingresaron al país sudamericano antes del 18 de marzo de 2020.


Para la regularización, el gobierno pidió una serie de papeles que, según declararon los inmigrantes a medios internacionales, eran imposibles de conseguir, entre ellos un certificado de antigüedad en Chile.


Claude fue uno de los miles de haitianos que no pudo renovar su permiso de residencia en Chile, por lo que abandonó el país junto con su familia este año.


“En Haití tienen muchos problemas para la política; en Chile sólo problemas para el papel”, señaló.


A pie, la familia del haitiano llegó hasta Tapachula, en el estado de Chiapas, en donde permaneció cerca de dos meses.


Claude afirmó que la vida en Tapachula es difícil para los migrantes. No hay trabajo para ellos, viven hacinados y desesperados por huir hacia el “sueño americano” o al menos a la frontera norte de la república.


Sin papeles para estar en México se enfrentan a una inminente deportación a Guatemala, sin embargo, Claude consiguió un documente que le permite estar en el país como visitante.


Así avanzó con su esposa e hijos hasta el municipio de Acayucan, en el sur de Veracruz, donde estuvo dos mees antes de llegar al puerto jarocho.


Travesía dramática

A principio de septiembre, el flujo migratorio de haitiano registró en los municipios del sur del estado, paso obligado para los primeros haitianos que después llegaron hasta el puerto de Veracruz.


La caravana de haitianos procedentes de Tapachula, en la frontera sur del país, abarrotó los municipios de Coatzacoalcos y Jesús Carranza.


Para el lunes 13 de septiembre, los inmigrantes – muchos ya con un permiso de estancia en el país, al menos como visitantes – llenaron las centrales de autobuses del sur veracruzano en busca de un boleto de viaje.


Ese mediodía, elementos del INM y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del estado detuvieron un autobús de la línea ADO sobre la autopista La Tinaja-Cosoleacaque.


La unidad salió de Coatzacoalcos con destino al puerto de Veracruz y, aunque los migrantes, aseguraron tener un boleto pagado, fueron trasladados a la Estación Migratoria de Acayucan.

 

También el pasado lunes 13 de septiembre, las autoridades aseguraron otras dos unidades con migrantes en los municipios de Córdoba y Tuxpan.

 

Pese a las retenciones de migrantes, que continuaron haciendo fila en las centrales de autobuses, líneas como ADO no dieron una postura al respecto.


A los migrantes les bastó con presentar un documento que permitiera su paso libre por el país; los que no lo tuvieron quedaron varados.


Por la tarde, cientos de haitianos arribaron al puerto de Veracruz e inmediatamente se volcaron hacia la terminal del ADO ubicada en la avenida Díaz Mirón.


Allí, montaron guardia sobre el camellón de la avenida, mientras esperaban una oportunidad para comprar un boleto de autobús que los acercara más hacia la frontera norte.


Los primeros migrantes que llegaron al puerto de Veracruz viajaban en grupos, en familia y con varios menores de edad.


Quienes no pudieron comprar un boleto de ADO se quedaron varados en el puerto, a la espera de que el INM les resuelva su situación migratoria y puedan avanzar hacia los Estados Unidos.


La falta de un permiso para que acrediten su estancia y paso por el país tampoco les permite encontrar un trabajo.
El pasado 16 de noviembre, un grupo de aproximadamente 100 haitianos se manifestó a las afueras del INM, ubicado en la calle Lerdo de Tejada, en el Centro Histórico de Veracruz.


Los caribeños pedían que se agilizaran los trámites para la obtención del permiso de estancia que, según algunos de ellos, esperaban desde hacía un mes.

 

Caravana “Libertad, Paz y Dignidad” también llegó al puerto

El pasado 17 de noviembre, un primer grupo de la caravana de migrantes “Libertad, Paz y Dignidad” arribó por la noche al puerto de Veracruz.


Los migrantes llegaron a bordo de un autobús del INM, cuyos elementos los trasladaron desde la región sur del estado.


El grupo de aproximadamente 30 migrantes hondureños se desprendió de la caravana “Libertad, Paz y Dignidad”, encabezada por Irineo Mujica, representantes de la Organización de Pueblos Unidos Migrantes.


La caravana partió desde Tapachula el pasado 23 de octubre e ingresó al estado de Veracruz el 16 de noviembre.
Su propósito es acercarse a la frontera norte de la república mexicana para luego cruzar hacia los Estados Unidos.


El puerto de Veracruz es paso de miles de migrantes caribeños y centroamericanos que buscan el mismo “sueño americano”. A diferencia de ellos, Claude solo busca quedarse definitivamente.