Las tradiciones cambian y la próxima en hacerlo podría ser la forma en que se elaboran los nacimientos navideños. Biólogos y autoridades como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) instan a los ciudadanos a transformar esta costumbre.

Y es que afirman que la evocación de la llegada del niño Jesús puede tener elementos como el pesebre, así como figuras de la virgen María, José, los Reyes Magos, pastores y animales de granja.

Sin embargo, aunque es tradición adornar el nacimiento con musgo y heno, esto debe dejarse de hacer debido a que su extracción impacta al medio ambiente y genera daños ecológicos en los bosques de la entidad.

Orlik Gómez García, del Instituto de Ecología (INECOL), explicó que durante la época navideña el musgo y el pascle son extraídos en gran cantidad de las zonas boscosas, sin que se respete ningún tipo de regulación.

Explicó que los recolectores venden sin problemas estas hierbas y plantas en locales de los principales mercados, generalmente careciendo del permiso correspondiente y de la supervisión de los inspectores de la Semarnat.

De acuerdo con el biólogo, de esta forma los suelos terminan sufriendo severas erosiones e incluso se afecta el ciclo del agua, incluyendo a microambientes y pequeños organismos.

 

SON FÁCILES DE CONSEGUIR

La norma 011-Semarnat-1996 establece que el aprovechamiento de musgo, heno y doradilla es una alternativa de ingresos económicos para los dueños y poseedores de terrenos en los que se desarrollan estos recursos.

Sin embargo, advierte que su uso irracional podría ocasionar daños a los ecosistemas, de ahí que establece una serie de criterios y especificaciones para la extracción, así como para su almacenamiento y transporte.

Esperanza, comerciante en el mercado Jáuregui de Xalapa, dice desconocer el origen del musgo y del heno que tiene a la venta en su local.

“Vienen señores a vendernos en esta época que se ponen los nacimientos. Nos lo venden en lonas y bolsas, ya nosotros lo revendemos, pero no sé de dónde lo traen”, explica la vendedora.

 

Dependiendo el local, un trozo de musgo puede costar entre 15 y 20 pesos en Xalapa. Por su parte, una bolsa de heno generalmente se oferta en 10 pesos.

 

“La mercancía está todo el mes de diciembre por la tradición del niño dios; todavía hay mucha gente que pone sus nacimientos y que organiza posadas. Año con año vienen, hasta ahorita y el año pasado que está la pandemia”, añade la vendedora.

 

Cabe señalar que la norma oficial mencionada establece que únicamente se pueden ofertar plantas en etapa madura de cosecha. En el caso del musgo se debe aprovechar en manchones o franjas de 2 metros de ancho como máximo.

En su extracción, siguiendo el contorno del terreno, únicamente se puede utilizar el 50 por ciento de las existencias en cada sitio aprovechado para asegurar su regeneración y ya no se podrá aprovechar hasta que se haya recuperado completamente.

Respecto al que se encuentra en orillas de caminos, ríos, arroyos y en general cuerpos de agua, sólo se debe extraer dejando una franja de protección de 2 metros como mínimo, “para prevenir problemas de erosión”.

Igualmente, se recomienda que en su aprovechamiento no se levante el suelo donde están adheridas, para no dañar las plantas que se dejarán en el terreno, criterios que no garantizan los comerciantes.

 

HACE FALTA UN CAMBIO

Orlik Gómez García explica que hay consecuencias graves con la extracción de musgo y pascle para adornar los nacimientos típicos de estas fechas decembrinas; la principal es la erosión del suelo.

En entrevista, sostuvo que en el caso del musgo es una planta primitiva cuya función es formar suelo, retener agua y es hábitat de una gran diversidad de microorganismos, así como de pequeños reptiles, arañas y otros insectos.

De ahí que su extracción con fines de comercialización y sin los cuidados adecuados impacta de manera negativa en la naturaleza, aunque no esté definida al momento la magnitud de este impacto.

 

“Como los musgos cubren grandes extensiones de roca y suelos en sitios lluviosos y húmedos como es Xalapa y la sierra, imaginémonos las extensiones. Si pudiéramos juntarlas todas imaginemos cuántos cientos de hectáreas estaremos impactando con la pura extracción de musgo para la venta”, dijo.

 

En torno al llamado pascle o heno, el experto señaló que es una planta con mayor posibilidad de recuperarse, al ser una planta que sólo necesita luz, agua de la niebla y aire, elementos que tiene con mayor facilidad al estar unida con algún otro árbol.

“Si se extrae sin exceso, la planta va a recuperarse, al contrario de los musgos es una planta sumamente resistente, rústica, austera. Sus requerimientos son muy pocos, sólo necesita luz, agua y aire y eso lo tiene de la atmósfera, en las alturas de los árboles y salvo que tiremos el árbol, la planta se va a recuperar”, dijo.

Gómez García afirmó que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales debe autorizar la cantidad de musgo que se extrae año con año y que se respete tal cantidad, aunque reconoció que sobre todo después de la pandemia, se está permitiendo que las personas busquen la manera de hacerse de recursos económicos, y una de ellas es comercializar esta planta.

 

“Los musgos ayudan a infiltrar el agua al subsuelo; es una deforestación a escala. Así como se deforestan grandes extensiones de árboles, con los musgos pasa exactamente lo mismo: el efecto es dejar los suelos desnudos y al dejarlo desnudo el agua no se infiltra y no solo eso, va formando grandes corrientes que erosionan el suelo”, advierte.

 

Agregó que una forma de poder disminuir el daño a los ecosistemas es que las personas que ahora mismo son consumidoras de musgo intenten mantenerlo y cosechar para el siguiente año o en su caso, que se puedan usar especies ornamentales para “paisajear” los nacimientos, pues al estar en macetas, se cuidan con mayor facilidad.

 

“Ahora que se han puesto de moda en esta pandemia y encierro, mucha gente está cultivando suculentas, por qué no intentar ‘paisajear’ con suculentas. Sería una alternativa bastante alcanzable”, opina.