Los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) que acusaron a seis jóvenes de ultrajes a la autoridad en septiembre pasado “perdieron” a la persona que aparentemente había sido amagada por los ahora liberados gracias a un amparo y aunque les pidió ayuda, no se la brindaron al no saber dónde quedó.

Es decir, uno de los argumentos principales de los elementos acusadores de Manuel Alejandro “N”, Brian Alberto “N”, Juvencio “N”, Luis Francisco “N”, Leonardo “N” y Lorenzo “N” es que al hacer un patrullaje por la plaza el Tejar, sobre avenida 20 de Noviembre notaron que personas desconocidas -los jóvenes- llevaban a un hombre amagado y con la cabeza abajo, quien les pidió auxilio e intervinieron en los eventos.

Sin embargo, durante el desarrollo de las audiencias de imputación y vinculación, los elementos policiacos aceptaron que la persona que aparentemente pidió ayuda se les perdió y en un momento dado no supieron ni siquiera a dónde se fue, faltando a lo establecido en la ley.

Igualmente, se exhibió que el juez de control determinó dejar sin valor una pericial a los cuchillos que supuestamente portaban los jóvenes y donde no se hallaron huellas dactilares: para el juez, un cuchillo se puede manipular solo con la palma de la mano, sin necesidad de los dedos.

Además, de acuerdo con los defensores, los elementos habrían robado un reloj Rolex de uno de los detenidos, así como dinero en efectivo; por los hechos un elemento con clave “fénix” fue cesado.

El amparo concedido a los jóvenes, quienes dejaron las instalaciones del penal de Pacho Viejo el pasado sábado, detalla estas y más irregularidades.

 

LA VERSIÓN OFICIAL

En el análisis de los hechos que hizo el juez segundo de distrito, se narra que el 3 de septiembre a las 9 de la noche, los elementos de la SSP a cargo de Hugo Gutiérrez Maldonado: Luis Fernando Hernández Solís, Esteban Daniel Tiel Rivas, Rocío Nava Hernández, Filiberto García Reyes, César Eduardo García Morales, Lizbeth Solano Santiago y Jesús Carlos Flores Rivera, circulaban a bordo de las unidades SP 3600 y SP 3217, sobre 20 de noviembre.

Posteriormente, narraron que aproximadamente a 90 metros, Manuel N, quien vestía una playera color blanca y pants color negro; Brian N, quien vestía una playera color azul claro y short color azul, “llevaban amagado y con la cabeza agachada a un masculino que vestía una playera de tipo polo color negra y pantalón de mezclilla y, al notar la presencia policial dicha persona pidió ayuda”.

En ese momento dichos elementos observaron que atrás venía Juvencio “N”, quien vestía una playera de beisbol color blanca y pantalón de mezclilla color azul y Luis Francisco N, quien vestía playera color negro, pantalón de mezclilla y una mariconera color verde.

“Entonces los elementos aprehensores se acercaron a los quejosos y vieron que Brian Alberto N, abrió la puerta trasera de un vehículo de la marca Gran Cherokee, color plata y que Luis Francisco N, se subió a un vehículo Jeep color negro, marca Gran Cherokee, por lo que los policías les dieron alcance y los interceptaron.

 

“Entonces Manuel Alejandro N, al percatarse de la presencia policial gritó ‘vámonos vámonos que allí vienen los polis’, tratando de ingresar a la persona a la persona que llevaban amagado y que vestía playera negra, a la puerta del vehículo color plata”.

 

Es decir que, de acuerdo con el testimonio de los elementos, no solo llevaban amagada a una persona, sino que en apariencia, los jóvenes pretendieron secuestrarlo enfrente de los propios elementos.

La acusación no quedó ahí. Los policías dijeron que, al intentar tomar el control de la situación, Brian Alberto N, sacó de entre sus ropas un cuchillo con mango de madera y dijo “si se acercan le damos en la madre a este pendejo”, refiriéndose presuntamente a la persona amagada, mientras que Manuel Alejandro N ya lo tenía amagado con otro cuchillo con mango de madera.

Los policías dijeron que los otros dos jóvenes, Luis Francisco N y Juvencio N, también llevaban armas punzocortantes “adoptando una posición para enfrentar a los policías”, y que al final ambos lograron ser neutralizados.

Que los otros dos jóvenes Lorenzo N, quien vestía chamarra color café y pantalón de mezclilla y José Leonardo N, quien vestía playera tipo polo color azul marino y pantalón de mezclilla color azul, empezaron a acercarse a los policías Luis Fernando Hernández Solís y Lizbeth Solano Santiago, sacando de entre sus ropas armas blancas, por lo que los policías gritaron “cuidado cuidado”.

El argumento de los policías se adereza con una supuesta amenaza generalizada: “no escucharon que se vayan a la verga ahorita me voy a quebrar a este cabrón y a ustedes también me los voy a chingar”.

Que, para finalizar y aprovechando que la persona amagada se puso a forcejear contra uno de los jóvenes, se desató un enfrentamiento de todos los policías con todos los acusados, logrando los elementos despojarlos a todos, neutralizarlos y detenerlos.

 

LAS PRUEBAS EN CONTRARIO

El juez federal advirtió en su resolución que la determinación de Andrés García Velasco, juez de control de Veracruz fue inconstitucional.

Y para arribar a esa conclusión, hizo un análisis detallado de los datos de prueba presentados en las audiencias, exhibiendo sendas ilegalidades en las que incurrió o pasó por alto.

Así, evidenció que la acusación de la Fiscalía General del Estado solo se basó en el informe policial homologado y los testimonios de los elementos de la SSP, quienes perdieron de vista a la persona que suoyesles pidió ayuda y que iba a ser secuestrada.

 

“… no es lógico que los policías aprehensores no le hayan prestado protección y auxilio inmediato a la supuesta víctima que según dijeron tenían sometida los quejosos, para posteriormente entrevistarla y pudiera aportar algún dato o elemento para la investigación correspondiente.

“Sobre todo que en el informe policial homologado se destacó que algunos elementos policiacos brindaron seguridad perimetral, por lo que resulta endeble en términos probatorios que la supuesta víctima haya desaparecido sin que nadie se diera cuenta hacía donde se dirigió; máxime que ese fue el motivo principal por el que supuestamente ubicaron a los quejosos el día de los hechos”, señala la sentencia.

 

Se exhibió también que en la audiencia fue presentado un dictamen de emitido por una perita adscrita a la propia FGE donde se advertía que no se localizaron huellas dactilares en las navajas; además, que no hubo fragmentos dactilares en los indicios.

Ante esa prueba, el juez de control dijo que de acuerdo con la lógica, cuando se tomaba la cacha de un arma como la que había establecido la perito, “de ninguna forma hacía se hacía la presión con la huella de los dedos, sino con la palma de la mano” y era el motivo por el cual no pudo encontrarse los vestigios indicados.

Respecto a esto, el juez federal consideró incorrecto dicho argumento, pues su homólogo estatal, además de emitir un argumento subjetivo, pasó por alto que el artículo 132, fracción VIII, del Código Nacional de Procedimientos Penales establece como una de las obligaciones de la policía, el preservar el lugar de los hechos o del hallazgo y en general, realizar todos los actos necesarios para garantizar la integridad de los indicios; por lo que si no lo hizo con los cuchillos, no había prueba que vinculara a los jóvenes con las armas.

Además, se estableció que tanto los testimonios de los jóvenes, como del gerente del restaurante donde se encontraban minutos antes de la detención en la plaza, así como de tres comensales más, son consistentes en que la aprehensión se dio en términos pacíficos, es decir, que no hubo resistencia a la revisión y detención y menos agresiones contra los elementos.

Otro punto importante es que los policías afirmaron que la detención se dio a las 9 de la noche, cuando de los testimonios de prácticamente una decena de personas hay consistencia al señalar que fue alrededor de las 7 de la noche.

 

MÁS IRREGULARIDADES

Entre otras irregularidades que se han ido conociendo, de acuerdo con un documento del despacho Cámpoli Abogados, se indica de parte de fuentes allegadas al caso, que el informe policial homologado de los elementos sí indica que los jóvenes fueron detenidos a las 7 de la tarde-noche, pero en su declaración afirmaron que la detención fue a las 9 de la noche.

Además, que aunque los trasladaron posteriormente a las instalaciones del cuartel de San José, fue hasta 11 horas después, a las 6 de la mañana, que se les permitió hablar a sus abogados, pudiendo acreditarse los delitos de desaparición forzada de personas e incomunicación.

La misma fuente agrega que los jóvenes fueron víctimas de robo: se ha acreditado que, entre otras cosas, fueron despojados de dinero en efectivo y un reloj marca Rolex.

Por estos hechos, sino de los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública con clave “Fénix” fue cesado de su cargo.