La matanza de 9 personas en el municipio de Isla y la agresión a una pareja de adultos mayores en Xalapa fue criticada por la Arquidiócesis de Xalapa que, mediante un comunicado, señaló el “ambiente de horror y de muerte” que existe actualmente en Veracruz.


Cabe recordar que el pasado seis de enero, Día de Reyes Magos, dos personas de la tercera edad fueron víctimas de un asalto en el residencial El Porvenir, con saldo de una adulta mayor fallecida y su esposo Raúl “N”, exdirector del World Trade Center, herido de gravedad.


Un día después, en el municipio de Isla, fueron abandonados los cuerpos de 9 personas que fueron encontrados en el entronque de la carretera estatal Isla-Los Tuxtlas y la autopista La Tinaja-Cosoleacaque; tan sólo en los primeros 9 días de este 2022 la entidad suma 37 homicidios.


Al respecto, el vocero de la Iglesia José Manuel Suazo Reyes aseveró que en Veracruz se viven “momentos de mucha obscuridad que están generando incertidumbre, temores y miedo a la gente”. 


“El 6 de enero pasado, mientras en muchos hogares los niños disfrutaban alegremente por los regalos de los reyes magos, una muy lamentable y triste noticia empezó a circular. El hogar de una familia xalapeña fue allanado y una pareja de adultos de la tercera edad que ahí vivía, fue terriblemente agredida. 

“El saldo que quedó fue el de una mujer brutalmente asesinada a golpes y su esposo con heridas mortales. Por otra parte, al sur de Veracruz, tan sólo un día después, dejaron 9 cadáveres a la orilla de una carretera. Esto es sólo una muestra de muchas otras cosas”, expuso el vocero de la Arquidiócesis.


Para Suazo Reyes, en todo el territorio estatal existen historias dramáticas que la gente está viviendo y que la mantienen en la total indefensión, de ahí que actualmente los ciudadanos “no saben a dónde acercarse ni quien les brindará protección y seguridad”.


El vocero pidió a los creyentes católicos tomar conciencia de que el ser humano tiene una dignidad que debe ser respetada desde que es concebido hasta su muerte natural, subrayando que la cultura de la muerte no puede imponerse, aunque tenga “promotores y aplaudidores”.