La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que las malas condiciones habitacionales reflejan las desigualdades sociales y ambientales que afectan a millones de personas en el mundo lo cual repercute directamente en su calidad de vida y el bienestar en sus diferentes etapas de desarrollo. Cuando las condiciones habitacionales no son las adecuadas, es habitual padecer enfermedades no transmisibles e infecciosas de manera regular.

Perspectivas de la OMS sobre vivienda y salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su informe denominado “Directrices de la OMS sobre Vivienda y Salud”, asegura que las malas condiciones de habitabilidad exponen a las personas a una serie de riesgos para la salud. Explica que las deficiencias habitacionales aumentan considerablemente la probabilidad de padecer enfermedades a corto, mediano y largo plazo. Entre las consecuencias de vivir en hogares deficientes se pueden observar las siguientes:

  • Traumatismos: las deficiencias estructurales predisponen a las personas a sufrir accidentes domésticos debido a que pueden caerse o resbalar.
  • Aislamiento: cuando las personas discapacitadas o de edad avanzada no tienen un acceso adecuado a la vivienda pueden padecer aislamiento además de estrés.
  • Afección respiratoria o cardiovascular: la dificultad de calefaccionar el hogar afecta la salud cardiovascular y respiratoria.
  • Enfermedades no transmisibles: la contaminación del aire de interiores daña la salud respiratoria y cardiovascular además de ocasionar reacciones alérgicas.
  • Enfermedades infecciosas: el hacinamiento aumenta considerablemente la probabilidad de estar expuesto a enfermedades infecciosas.

La deficiencia de los servicios de suministro de agua, cloacales y de saneamiento afecta directamente a la higiene personal y a la inocuidad de los alimentos, facilitando la propagación de enfermedades transmisibles.

Ambientar el hogar para preservar la temperatura adecuada

La temperatura del hogar siempre debe ser la adecuada para evitar padecer enfermedades no transmisibles y no disminuir la calidad de vida. Según la OMS, los cambios climáticos hacen que las viviendas sean un elemento imprescindible para la salud debido a que protegen frente al frío y al calor excesivo producto de las inclemencias del tiempo.

Instalar sistemas de calefacción en el hogar es fundamental para protegerse de las bajas temperaturas invernales. No obstante, se debe verificar si las puertas y ventanas están correctamente selladas para evitar la fuga del calor y aminorar el gasto energético que genera el hogar. Cuando las aberturas de una casa no están correctamente selladas se produce una fuga de la temperatura y es más difícil mantener un clima adecuado, especialmente durante la época del año donde las inclemencias del tiempo son habituales.

Mantener la temperatura correcta es propicio para preservar el bienestar en el hogar y evitar padecer patologías a corto, mediano y largo plazo. Además, cuando la temperatura es ideal favorece el sueño reparador y el descanso adecuado durante el día y la noche; facilita la digestión y permite conservar en buenas condiciones los alimentos por mayor cantidad de tiempo.

La OMS asevera que la calidad y el entorno de las viviendas es uno de los motivos principales de inequidad. Las malas condiciones habitacionales reflejan las desigualdades sociales y ambientales, afectando la calidad de vida y el bienestar. En definitiva, la vivienda adecuada posibilita preservar un perfecto estado de salud en todas las etapas de la vida además de evitar enfermedades infecciosas y no transmisibles a largo plazo.