Coatzacoalcos, Ver. - "Ya voy para allá mi amor", fue el último mensaje que Bibiana recibió de su esposo César Garrido a las 23:54 horas del sábado 22 de enero; minutos después el joven fue impactado por un automóvil en un semáforo de la avenida Universidad, en el poniente de Coatzacoalcos.

 

 

Cesar de 24 años entregaba pedidos de alimentos a bordo de su motocicleta desde hace tres años; actualmente con eso mantenía a su esposa, con cinco meses de embarazo, y a su hija de siete años.

Aquella noche Bibiana le pidió a César si podía llevar tacos como cena a su casa. Así lo hizo al concluir su jornada laboral; compró los tacos en un negocio para el que trabajaba y se encaminó en su moto sobre la avenida Universidad.

 

“Yo lo estaba esperando en casa y nunca llegó; luego algunos medios comenzaron a transmitir en vivo y me comenzaron a llamar unos amigos que estaban hablando de Cesar y que estaba muy grave”, afirma Bibiana.

 

 

El reporte policiaco y de tránsito señala que Cesar se estacionó sobre la avenida Universidad a la altura de la calle Nuño de Balboa en la entrada de la colonia Rafael Hernández Ochoa cuando el semáforo se puso en rojo; fue ahí cuando el chofer de un automóvil March identificado como Alberto “N”, que presuntamente manejaba en estado de ebriedad, no logró detener la unidad e impacto por detrás la motoneta de César.

El joven y su unidad salieron disparados y su cuerpo se impactó contra otra unidad que le provocó su muerte instantánea. A pesar de que el chofer se dio a la fuga; metros adelante fue detenido y puesto a disposición de las autoridades ministeriales.

 

“Estaba muy grave porque el accidente fue muy terrible, nos dejó solos a mí y una niña de siete años, además de nuestro bebé de cinco meses, nos dejó solos por eso pedimos justicia”, lamentó la viuda de César.

 

Un buen esposo y un gran hijo

Los restos de Cesar fueron entregados a sus familiares horas después del accidente y fue velado en la funeraria Celaya en el centro de Coatzacoalcos.

César estaba por cumplir diez años de relación con su pareja, con quien formó un matrimonio que Bibiana define como de lucha y esfuerzo.

“Él siempre fue un gran esposo y padre, a pesar de su edad siempre trabajó por nosotros y nunca descansaba pues siempre quería sacar adelante a todos nosotros”, dice Bibiana y no contiene las lágrimas.

Sus padres, Manuel Garrido y Nínive Reyes, no dan crédito de lo sucedido, frente a un féretro de color azul. “Era un gran hijo, muy empático y conocido por ser amigable; siempre fue muy buen hijo y muy alegre y me lo arrebataron”, lamentó su madre.

 

 

“Ya no tendré la oportunidad de abrazarlo todos los días, me lo han quitado; sus abrazos son lo que más voy a extrañar porque a pesar de que era casado siempre fue muy amoroso con nosotros”, reclama Manuel, el padre.

 

“Justicia para César”:  consigna en su funeral

Al filo de las 16:00 horas de este lunes 24 de enero, el ataúd de César fue subido a una carroza para ser trasladado al Panteón Antiguo Municipal.

En medio de un clima frío y lamentos, se logran observar seis cartulinas de color rosa; en todas se lee la misma consigna: Justicia para César”.

 

 

Su padre se arma de valor y declara ante los medios de comunicación que el responsable de la muerte de su hijo fue consignado muchas horas después, y hasta este lunes fue llamado a declarar, por lo que teme que exista anomalías en el proceso.

 

“Solo pedimos justicia, porque César no murió, a mi hijo lo mataron y eso no puede quedar impune; desde aquí pedimos al gobernador del estado que se haga justicia, porque es un delito que me arrebato a mi hijo”, exclamó don Manuel.

 

Tíos, hermanos, primos y compañeros de trabajo se colocaron en la entrada principal a la funeraria para despedir a un joven emprendedor, que tenía muchos sueños y anhelos para su familia; un padre que no conocerá a su segundo hijo y que deja un vacío en esta familia.

“Nosotros no vamos a recuperar nuestro hijo, pero vamos a luchar por la justicia por él y por todos los jóvenes que salen a trabajar”, finalizó su madre.